La muerte de una adolescente de 16 años en el municipio San Joaquín ha puesto a Carabobo en una discusión que siempre está sobre la mesa, la grave crisis que vive el país en cuanto a la violencia de género y los femicidios. Esto además dejó en evidencia la vulnerabilidad que enfrentan muchas jóvenes venezolanas y la urgencia de transformar las cifras en acciones concretas.
No sorprenden las cifras más recientes aportadas por la ONG Utopix. Señalan que en los primeros tres meses del año en el país se registraron 30 femicidios. Casi se podría decir que son 10 por mes. De ser así, para finales de año 120 mujeres habrían muerto.
La realidad es tan delicada que la misma Utopix al profundizar en sus datos explicó que si bien 30 mujeres fueron asesinadas, otras 30 tuvieron mejor suerte. Sus casos quedaron en grado de frustración, pero el trauma no desaparece porque siguen siendo víctimas de la violencia.
La joven asesinada en San Joaquín, identificada por sus iniciales como S.A.Y.N., había sido reportada como desaparecida desde la tarde del sábado. Su cuerpo fue localizado este domingo en una zona boscosa cercana a la Hacienda La Quinta, en las adyacencias del sector Manuelita Sáenz. De acuerdo con información preliminar, presentaba signos de violencia y aparentes rastros de estrangulamiento.
Familiares relataron que la adolescente regresaba de clases sabatinas y caminaba sola hacia su vivienda, su mamá estaba trabajando. También indicaron que la joven había comentado anteriormente que sentía que una persona la acosaba.
El caso generó conmoción en San Joaquín y rápidamente comenzó a circular en redes sociales. Allegados difundieron fotografías de la adolescente horas antes del hallazgo con la esperanza de encontrarla con vida. Su asesinato recordó algo. Detrás de las estadísticas existen vidas concretas, familias destruidas y comunidades enteras atravesadas por el miedo y la indignación.
Violencia campante
La ONG explicó que, por lo general, la pareja representa al principal agresor en los femicidios. El hecho puede ocurrir durante la relación o incluso después de haber terminado. Lo preocupante es que, además de los 30 casos consumados, otros 30 ocurrieron en grado de frustración, es decir, no llegaron a concretarse.
“En estos primeros tres meses vemos que los casos ocurren a mujeres entre los 25 y 45 años aproximadamente. Esto no implica que no ocurran en otros rangos etarios”, explicó Aimée Zambrano en una entrevista reciente para Unión Radio.
Utopix también alertó sobre casos en los que existe una amplia diferencia de edad entre el femicida y su víctima. El panorama se vuelve aún más preocupante al revisar las cifras de 2025. Durante ese año, Utopix reportó 490 incidentes de carácter femicida. La cifra incluye tanto casos ocurridos dentro de Venezuela como aquellos que afectaron a mujeres venezolanas en calidad de migrantes.
Hay que aclarar que las cifras aportadas por Utopix no incluyen el caso de esta adolescente. Tampoco registran otros acaecidos en distintas partes del país. Lo que sí es una realidad es que en 2025 hubo 155 femicidios, lo que equivale a una mujer asesinada cada 57 horas. Aunque la cifra representa una leve mejora frente a 2024, cuando ocurría un femicidio cada 47 horas, las estadísticas siguen siendo alarmantes.
Baloncesto para concientizar
Por eso cada esfuerzo suma. El denominado Juego Naranja es un ejemplo de ello, que el deporte sea una plataforma para hacer concientización es poderoso, más aún cuando el caso de la adolescente está tan fresco en la memoria del colectivo carabobeño.
El juego naranja llegó al Forum de Valencia y se disputó el pasado lunes en un partido entre Trotamundos y Guaiqueríes. Esta es una iniciativa impulsada por la Superliga Profesional de Baloncesto (SPB) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa). La idea es sensibilizar sobre la violencia de género y promover mensajes de prevención y conciencia social a través del deporte profesional.
En medio de la realidad antes mencionada, el Juego Naranja adquirió un peso simbólico mucho más profundo.
La oficial para violencia de género de la Unfpa, Dailyn Moreno, explicó durante la jornada que esta es la primera vez que la SPB desarrolla una actividad de este tipo. Además, señaló que la intención es convertirla en una tradición anual dentro del calendario del baloncesto profesional venezolano.
La gerente de comunicaciones de la SPB, Rosángel Sarmiento, señaló que el propósito de este tipo de actividades consiste en utilizar el alcance del deporte para promover valores relacionados con el respeto y la convivencia.
Manuela Pereira destacó la importancia de generar conversaciones que permitan visibilizar el papel de las mujeres dentro y fuera de las disciplinas deportivas.
La transmisión del encuentro también estuvo liderada por mujeres. La periodista deportiva Ivette Borges encabezó la narración, acompañada por las jugadoras de la selección nacional Génesis Rivera y Odeth Betancourt en los comentarios.
Realidad en aumento
El Juego Naranja dejó un mensaje claro sobre la necesidad de construir espacios seguros para las mujeres. Ahora, el caso de San Joaquín también evidenció que la violencia de género necesita de voluntad política. Estas políticas reales de prevención, protección y acompañamiento son el cambio definitivo hacia una sociedad más segura.
Aunque la representante de la Unfpa evitó hablar de cifras en Venezuela, esta misma organización tiene los datos claros de esta crisis a nivel caribeño y latinoamericano. La región registra de 4.000 a 4.600 muertes violentas de mujeres por razones de género cada año. Esto equivale a un promedio alarmante de 11 a 12 feminicidios diarios en la región. De hecho, 14 de los 25 países con mayores tasas de feminicidio a nivel mundial se encuentran en este territorio.
Adicionalmente, los registros oficiales de la Cepal y la ONU indican que en los últimos cinco años ocurrieron al menos 20.000 feminicidios en toda la región.
Por eso, en un país donde muchos casos se diluyen entre la impunidad y el silencio, la historia de S.A.Y.N. terminó convirtiéndose en el rostro más doloroso de una problemática que continúa atravesando a Venezuela.









