Estacionamiento acondicionado como frutería en urbanización El Remanso. Foto Francis Tineo

En un intento por sobrevivir al encierro de la pandemia y obtener ingresos, los habitantes de zonas residenciales de Carabobo han transformado sus hogares en locales comerciales.

Katerling Pulido y Calos Torrealba son un matrimonio de administradores que durante la cuarentena no han vuelto a sus oficinas. Los únicos ingresos con los que cuentan son los generados por el negocio que emprendieron en el porche de su casa.

Pulido, quien también es abogado, lamenta paralizar el ejercicio de su profesión porque los tribunales estén cerrados. Su esposo tampoco ha podido asistir a su trabajo: su vehículo lleva dos meses en el estacionamiento por falta de gasolina. Sin embargo, se sienten agradecidos con el local con el que resuelven, al menos, las necesidades básicas. “Ha sido nuestra bendición. Tenemos el pan nuestro de cada día”, señaló la esposa.

Para el matrimonio la mayor ventaja de tener un negocio en casa es el ahorro en transporte y arrendamiento, aunque las ganancias apenas alcancen para reabastecer el comercio, pagar el tratamiento medicinal de un familiar de tercera edad y comprar alimentos de consumo propio.

Los hermanos Humberto y Carlos Rivero también se ahorran el alquiler de la frutería, gracias a un tío que les prestó su estacionamiento en El Remanso, San Diego. Tan solo abrieron hace 22 días, pero tienen todas sus esperanzas en el negocio que les permite mantener a sus hijos: Humberto tiene cuatro niños y su hermano dos.

Para los Rivero no ha sido fácil trabajar en cuarentena. Antes de establecerse en casa de su tío eran vendedores ambulantes expuestos a la lluvia y la policía los perseguía de un lugar a otro. “La calle no estaba fácil. Desde el inicio de la pandemia nos sacaban de las esquinas, nos mandaban a recoger todo y nos pedían dinero”, explicó Humberto.

Calles en transformación

Durante la cuarentena los vecinos se acostumbran a ver constantes cambios en sus calles. A la fecha si no existe al menos un abasto por cada cuadra, se escucha el eco de los martillazos de algún garaje en remodelación.

Tal es el caso de William Medina, un jubilado de 58 años que aprovecha los días de encierro para culminar remodelaciones en su casa que incluyen un establecimiento comercial. Su idea es ponerlo en alquile para generar ingresos extra. “Nadie vive con un salario de jubilación ni con un sueldo mínimo hoy en día”.

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El ingeniero industrial abrió una carnicería junto a su esposa. Foto Francis Tineo

Proliferan charcuterías y abastos

En los últimos años los venezolanos invierten la mayor parte de sus salarios en alimentos, por lo que los abastos y charcutería abundan en las urbanizaciones.

La directora de Hacienda de la Alcaldía de San Diego, Gloria Cabaleda, señaló que desde el inicio de la cuarentena la mayoría de las solicitudes recibidas en la dirección refieren a permisos comerciales de abastos o minimercados.

Cabaleda aseguro que no todos los locales pueden recibir una licencia de actividad económica porque no se encuentran en sectores de calificación comercial, de acuerdo al plan de desarrollo urbano de la jurisdicción. Sin embargo, aclaró que es una obligación el pago de los impuestos municipales, por lo que los negocios que se encuentren en zonas urbanizadas deben realizar un registro sin licencia.

Los comerciantes que antes vendían rubros secundarios se han adaptado a la demanda. La medida les ha beneficiado especialmente desde la implementación del esquema 7×7. “Aprovechamos que vendemos productos de primera necesidad para abrir todos los días”, indicó Pulido.

“En mayo inauguramos una carnicería y charcutería como algo nuevo para nosotros”, explicó un ingeniero industrial que, junto a su esposa aduanera, incursionó en el sector alimentario.

El incremento de estos comercios no sólo beneficia a los propietarios, sino a los vecinos. El ingeniero considero que ahora los habitantes no deben caminar largas distancias o exponerse al Covid-19 al tomar el transporte público para adquirir los productos fundamentales. “Todo les queda más cerca”, agregó.

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