Un fenómeno natural provocado por el avance del ciclón Narelle tiñó de rojo el cielo de Australia Occidental este marzo de 2026. La escena provocó sorpresa y estupor en las comunidades locales, quienes describieron la atmósfera como "inquietante".
El evento causó escenas que recordaron a imágenes apocalípticas en localidades como Denham y Exmouth. La oscuridad diurna inusual vino acompañada de cortes de energía y una visibilidad que se redujo a cero en pocos minutos, reportó Infobae.
El cielo se volvió rojo debido a que el ciclón levantó polvo con elevado contenido de óxido de hierro desde los suelos áridos. Estas partículas, mezcladas con nubes y humedad, dispersaron la luz solar permitiendo que solo dominara el tono rojizo.
Especialistas explican que este fenómeno ocurre cuando las partículas suspendidas retienen las longitudes de onda cortas. De esta forma, solo dejan pasar la gama cromática roja, transformando el paisaje por completo.
Exmouth resultó ser una de las zonas más afectadas tras el ingreso del sistema con vientos de 190 km/h. La localidad se quedó sin electricidad, agua ni comunicaciones, según informaron los servicios de emergencia regionales.
El impacto del ciclón Narelle también causó daños materiales en estaciones de servicio y en el aeropuerto de Learmonth. Aunque no se reportaron heridos graves, la falta de servicios básicos complica la recuperación de la población.
La industria agrícola se encuentra en una situación vulnerable, especialmente los productores de plátano en Carnarvon. Los agricultores temen haber perdido la totalidad de sus plantaciones debido a las fuertes ráfagas de viento.
Asimismo, las actividades energéticas y la producción de gas fueron paralizadas por seguridad. Brigadas de emergencia ya trabajan en las áreas golpeadas para facilitar la restitución progresiva de las actividades económicas.
El ciclón Narelle destacó por un trayecto excepcional de más de 5.500 kilómetros desde el noreste hasta el oeste del país. Este desplazamiento atípico fue motivado por patrones atmosféricos poco frecuentes en la región.
Para muchos habitantes de Australia Occidental, esta intensidad representa una de las experiencias más memorables de las últimas décadas. El evento evidencia, una vez más, la capacidad impredecible y extrema de la naturaleza.
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