El personal sanitario que se desplegó en La Guaira tras los devastadores terremotos del 24 de junio no puede detenerse. La necesidad de personal de salud continúa siendo crítica para atender a miles de personas afectadas, respaldar hospitales sobrecargados y ofrecer apoyo emocional a una población que aún enfrenta las consecuencias de la emergencia.
Así lo afirmó Julio García, presidente del Colegio de Enfermeros del estado Carabobo, quien explicó que la prioridad asistencial ha cambiado, pero la presencia de enfermeros sigue siendo indispensable.
"Sí se necesita el relevo de los hospitales, personal para los centros de acopio y para los campamentos. Allá hay cansancio y las condiciones laborales son completamente distintas. Además de los pacientes afectados por el terremoto, continúan llegando personas con enfermedades comunes y crónicas que también requieren atención", señaló.
"El personal sanitario es de los primeros en entrar y debe ser uno de los últimos en salir. No sabemos cuánto tiempo tomará esta recuperación, pero sí sabemos que la población todavía necesita atención médica y acompañamiento humano."
García hizo un llamado a las autoridades sanitarias para mantener la organización del voluntariado y garantizar relevos permanentes que permitan sostener la respuesta asistencial en La Guaira y demás zonas afectadas por los terremotos.
Seis enfermeros fallecidos en La Guaira
García informó que el gremio aún contabiliza el impacto que dejó la tragedia entre el personal sanitario de La Guaira.
Hasta ahora, seis profesionales de enfermería fallecieron durante la emergencia y numerosos trabajadores perdieron sus viviendas.
La presidenta del Colegio de Enfermeros de La Guaira logró establecer comunicación tres días después del desastre, luego de permanecer incomunicada debido al colapso de las telecomunicaciones.
"Primero estamos evaluando quiénes están, quiénes no están y quiénes quedaron sin vivienda para brindarles apoyo", explicó.
Más de 60 enfermeros carabobeños han participado
Desde el día siguiente a los terremotos, el Colegio de Enfermeros de Carabobo comenzó a enviar voluntarios hacia las zonas más afectadas.
García indicó que más de 60 profesionales han participado hasta ahora en diferentes jornadas, mientras continúan organizando relevos diarios de seis o siete enfermeros para mantener la asistencia.
"No somos los únicos. Hay otras instituciones enviando personal sanitario, pero hace falta seguir planificando porque esta emergencia va para varias semanas", expresó.
Hospitales evacuados y atención en campamentos
Los tres principales hospitales de La Guaira fueron evacuados de emergencia tras los terremotos, por lo que gran parte de la atención especializada fue trasladada hacia Caracas.
Mientras tanto, numerosos campamentos humanitarios fueron instalados en sectores como Playa Grande, Catia La Mar y El Rincón, donde el personal sanitario ofrece atención permanente.
Durante cinco días, García permaneció trabajando en uno de estos centros.
"Nuestra labor era estar tanto en las comunidades como en los campamentos donde había servicios médicos integrales, alimentación y atención para todos los afectados", relató.
Cuidados médicos y apoyo psicológico
Los enfermeros atendieron heridas, administraron tratamientos intravenosos, realizaron traslados de pacientes hacia hospitales de Caracas, clasificaron emergencias mediante triaje y distribuyeron medicamentos e insumos.
Sin embargo, el aspecto más complejo fue el acompañamiento emocional.
"Lo más difícil fueron los primeros auxilios psicológicos. Había personas que habían perdido a toda su familia o que esperaban noticias de seres queridos atrapados bajo los escombros. Uno debía contener sus propias emociones para poder sostener a esas personas", recordó.
Relató el caso de un padre que llegó con su único hijo sobreviviente, luego de perder a otros tres familiares.
"Su desesperación era completamente entendible. En esos momentos lo primero era ofrecer apoyo humano antes que cualquier procedimiento médico", dijo.
"Yo no lloré hasta regresar"
El presidente del Colegio de Enfermeros confesó que solo pudo procesar emocionalmente lo vivido cuando regresó a Carabobo.
"Allá uno se contiene porque tiene que ayudar. Pero cuando llegué y empecé a ver nuevamente las imágenes en mi teléfono, lloré mucho. Lloré por el dolor que vi y también por la enorme solidaridad de los venezolanos."
Recordó que durante los primeros días comenzaron a llegar motociclistas, luego vehículos particulares, camionetas, camiones y finalmente gandolas cargadas con ayuda humanitaria proveniente de distintas regiones del país.
Primeras horas con recursos insuficientes
García considera que las primeras 48 horas estuvieron marcadas por la insuficiencia de equipos especializados para rescates de gran magnitud.
"Muchas personas trabajaban prácticamente con sus propias manos. Después llegaron los apoyos nacionales e internacionales, pero esas primeras horas fueron muy difíciles."
A su juicio, la experiencia evidencia que Venezuela necesita fortalecer sus protocolos de respuesta ante desastres naturales de gran escala.
"Esto deja un enorme aprendizaje para el país sobre capacidad instalada, coordinación entre organismos de rescate y planificación sanitaria."
Persisten necesidades básicas
Aunque el flujo de donaciones ha permitido abastecer buena parte de los centros de atención, García explicó que todavía existen necesidades puntuales de medicamentos, toxoide tetánico, glucómetros e insumos específicos según cada campamento.
También advirtió que siguen siendo críticos los problemas con los servicios públicos.
"El agua continúa siendo una de las mayores necesidades. Muchos campamentos funcionan con plantas eléctricas y todavía hay sectores donde las telecomunicaciones siguen siendo inestables."









