El presidente colombiano Gustavo Petro y su homóloga venezolana Delcy Rodríguez acordaron medidas de intercambio de inteligencia para combatir la delincuencia en su frontera común durante una reunión el viernes, así como un aumento del comercio y esfuerzos bilaterales para garantizar el suministro eléctrico al oeste de Venezuela, que sufre frecuentes apagones.
Ambos mandatarios han estado bajo una intensa presión del presidente estadounidense Donald Trump: en el caso de Rodríguez, para abrir la economía de su país a la inversión extranjera, y en el de Petro, para intensificar la lucha contra el narcotráfico, reseñó Reuters.
La reunión en el palacio presidencial de Caracas fue la segunda de Rodríguez con otro jefe de Estado, tras su breve viaje a Granada a principios de este mes.
Colombia y Venezuela intercambiarán inteligencia
"No tiene sentido que Colombia o Venezuela busquen en otras latitudes, en otro hemisferio, lo que podemos obtener en nuestros propios territorios", declaró Rodríguez en un discurso conjunto con Petro, añadiendo que ambos gobiernos incrementarían el comercio bilateral y buscarían cooperar en materia energética. "La interconexión eléctrica ya es un paso adelante, al igual que la interconexión de gas, mediante la cual no solo podemos suministrar gas a Colombia, sino también exportarlo conjuntamente a otros países".
Colombia y Venezuela comparten profundos lazos históricos y culturales, especialmente a lo largo de su frontera común de 2200 kilómetros (1370 millas), donde conviven numerosas familias binacionales. Casi 3 millones de migrantes venezolanos se han asentado en Colombia en los últimos años, huyendo del colapso económico de su país.
La región fronteriza es un centro neurálgico para un comercio anual de más de mil millones de dólares. También es escenario de narcotráfico, contrabando y otras actividades ilegales llevadas a cabo por grupos armados, incluidas bandas criminales y organizaciones guerrilleras colombianas.
Grupos de derechos humanos y gobiernos colombianos anteriores han alegado que los grupos armados trabajan con el apoyo o la complicidad del ejército venezolano, una acusación que Caracas ha negado reiteradamente.
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