¿Cuáles han sido las epidemias más graves del siglo XXI?
En noviembre de 2002, los doctores de la provincia de Guangdong, en China, comenzaron a recibir casos de neumonías atípicas. Los pacientes tenían fiebre, dolor de cabeza y les fallaba la respiración. Algunos tenían tos seca. Casi todos desarrollaron neumonía. La enfermedad era causada por un nuevo virus de la familia de los coronavirus, lo llamaron SARS-CoV. Se cree que se originó en un mercado de la provincia.
El SARS se transmitía por las secreciones nasales o gotas de saliva al mantener contacto cercano con personas infectadas. Las autoridades chinas no revelaron los primeros casos al resto del mundo.
El brote llegó hasta Beijing, después a Vietnam. En solo tres meses había 300 casos. Un trabajador de Guangdong llegó a Hong Kong sin saber que tenía el virus. Fue un super spreader, contagió a 16 huéspedes del hotel y volvieron infectados a sus países. En marzo de 2003, la OMS declaró emergencia global por la enfermedad. Se implementaron controles en aeropuertos, los países con personas infectadas ordenaron cuarentena obligatoria para los pacientes y las personas con las que tuvieron contacto. El distanciamiento social se implementó en los países donde la epidemia ya estaba extendida.
El SARS se extendió a 30 países. Las medidas de contención funcionaron en la mayoría. Sólo seis tuvieron propagación comunitaria. La OMS confirmó 8.439 personas con la enfermedad, 812 de ellas murieron. El personal de salud representó 20% de los contagiados. En junio del mismo año, 7 meses después de los primeros casos, Taiwán reportó el último paciente por transmisión comunitaria. Pasaron 20 días sin reportes de casos nuevos en el mundo. La amenaza del SARS desapareció por el momento.
El 5 de julio de 2003, la OMS declaró oficialmente contenido el brote del SARS. Ese día, hace 17 años, la entonces directora de la organización, Gro Harlem Brundtland, alertó:
“Hoy no estamos viendo el fin del SARS, pero observamos un hito importante al contener el brote global (...) Fue una advertencia. El SARS llevó al extremo a los sistemas de salud pública más avanzados del mundo. Sus sistemas de protección aguantaron, pero por poco. La próxima vez podríamos no ser tan afortunados. El SARS nos dejó lecciones que debemos trasladar a la acción. Podríamos tener poco tiempo, y tenemos que usarlo sabiamente”.