Foto cortesía Academia de la Historia

Al cumplirse 190 años de la muerte del Libertador Simón Bolívar, el expresidente de la Academia de la Historia del Estado Carabobo, Luis Cubillán Fonseca, sostiene que fue innecesario el proceso de exhumación de sus restos que se hizo en el año 2010, a instancias del expresidente Hugo Chávez.

Como se recordará los estudios médicos forenses, históricos, antropológicos, odontológicos, genéticos, entre otros, realizados por la Comisión Presidencial para la Investigación Científica e Histórica sobre los acontecimientos relacionados con el fallecimiento de Simón Bolívar concluyeron que los restos que reposan en el Panteón Nacional sí corresponden al Libertador.

Cubillán Fonseca señaló que exhumar los restos del general Bolívar, fue una de las acciones más oscuras que puede haber hecho un presidente de la república. “Fue la profanación de lo más sagrado de la patria”.

El historiador comentó que hace varios años, en Francia, fue encontrado un mechón de cabellos de Napoleón Bonaparte, que éste le había regalado a una dama. Le hicieron los estudios y se determinó que había veneno. Eso generó la posibilidad de exhumar sus restos, pero el pueblo se opuso rotundamente, y no se hizo.
Sin embargo en Venezuela el expresidente decidió exhumar los restos del Libertador, y se efectuó, a pesar de que era algo impensable para los historiadores.

Cubillán Fonseca apuntó que no se podía pensar que los que se encontraban en el Panteón Nacional no fueran los restos de Simón Bolívar, pues siempre tuvieron una estricta custodia. Estaban en una urna de bronce que le elaboró especialmente el escultor español José Chicharro Gamo.

Además, cuando los restos fueron traídos desde Colombia para Venezuela, el propio doctor Alejandro Próspero Révérend, su médico de cabecera, certificó que pertenecían a Bolívar.

Este médico fue quien atendió al Libertador en sus últimos días, estuvo al momento de su muerte, le hizo la autopsia y lo vistió para su funeral, de acuerdo a los relatos históricos.

El historiador comentó que representantes del gobierno han cambiado hasta la imagen de Bolívar, con el único propósito de borrar el pasado.

Citó que en el año 1983 cuando se celebró el bicentenario del nacimiento del Libertador, estuvo en Venezuela el rey de España, Juan Carlos I, quien en un discurso afirmó que Simón Bolívar fue una gloria de la hispanidad. De lo que se puede deducir la importancia que le dan en el mundo a este héroe venezolano.

EL FALLECIMIENTO

En 1886, 36 años después de la muerte del Libertador, fue publicado en Paris, Francia, el libro “La última enfermedad, los momentos últimos y los funerales de Simón Bolívar, Libertador de Colombia y del Perú”, del doctor Révérend, donde se narra a través de boletines, los pormenores de la enfermedad que lo llevó a la muerte.

Estos boletines aumentan en número desde la madrugada del 16 de diciembre y la luctuosa mañana del 17 de diciembre de 1830. En ellos refleja el progresivo debilitamiento del Libertador llegando a la conclusión de muerte inminente en próximas horas, a los 47 años de edad.

BOLETÍN NÚMERO 32: Todos los síntomas están llegando al último grado de intensidad; el pulso está en el mayor decaimiento; el fácies está más hipocrático que antes; en fin, la muerte está próxima. Frotaciones estimulantes, cordiales y sagú. Los vejigatorios han purgado muy poco. Diciembre 17, a las siete de la mañana.
A. P. Révérend

A las nueve de la mañana el doctor Alejandro Próspero Révérend fue cuestionado por el general Mariano Montilla sobre el estado de salud del Libertador. Este le informó del funesto pronóstico, lo cual aumentó considerablemente la preocupación en el séquito de Simón Bolívar, se reseña en Wikipedia.

Tras una breve ausencia del médico debido al cumplimiento de un favor pedido por el general Montilla, de hacer una visita al obispo de Santa Marta, quien se encontraba enfermo, y siempre rodeado de la constante angustia de no poder regresar a tiempo y asistir al general si se presentaba su muerte, el regreso del médico se produjo antes del mediodía y tras realizar nuevamente la evaluación del progreso del general, quien ya no hablaba sino de manera confusa, sólo sirvió de confirmación al peor pronóstico.

Tras el paso de una mañana marcada por el constante desvanecimiento de los signos vitales y pasado el mediodía, el silencio del salón principal de la casa,  ocupado por los edecanes, la cúpula militar del ejército patriota y los amigos más íntimos del Libertador, se vio interrumpido por las palabras de su médico Alejandro Próspero Révérend, quien los invitó a pasar a la habitación contigua si querían presenciar los últimos momentos del prócer venezolano.

Rodeado de su séquito, y tras una larga pero calmada agonía, el General Simón Bolívar falleció a la una de la tarde con tres minutos y cincuenta y cinco segundos del viernes 17 de diciembre de 1830




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