El Instituto Nacional de Capacitación y Educación Socialista (Inces) está en proceso de retornar a lo que fue su razón de ser: la formación técnica de trabajadores para el campo laboral y productivo, después de años en los que la institución derivó hacia el área social y comunitaria, alejándose de su misión original.
Así lo reconoció su presidente, Wuikelman Ángel Paredes, durante la conferencia "Educación con orientación al trabajo y educación dual: modelos para la Venezuela de nuestro tiempo", celebrada en el marco de la Expofedecámaras 2026 y moderada por el presidente de la Asociación Nacional de Institutos Educativos Privados en Venezuela (Andiep) Carabobo, José Manuel Bolívar.
"Recibimos una institución que por alguna razón se fue dedicando solo al área social y comunitaria, pero el objetivo era la formación para el campo de trabajo, para los desafíos. Esa misión se fue poniendo de lado producto de las circunstancias", reconoció Paredes, quien aseguró que, desde 2016, impulsa cambios con modificaciones curriculares orientadas a preparar a quienes desean ser parte de un modelo económico productivo.
El regreso a los orígenes no es nostalgia sino necesidad: Venezuela enfrenta una escasez de personal técnico especializado que amenaza la reactivación industrial que el país está intentando construir.
El mensaje fue recibido con entusiasmo por los presentes. "Qué bueno que el rol del Inces vuelve a sus orígenes", celebró Bolívar desde la moderación, recordando que se trata de una de las pocas instituciones con presencia en todo el territorio nacional, lo que la convierte en una herramienta estratégica para la formación técnica a escala nacional.
Formación técnica con la empresa
Ángel Paredes fue claro en que la renovación curricular del Inces no puede construirse de espaldas al sector productivo. "No será posible que construyamos esas modificaciones curriculares si no lo hacemos juntos. Hay que actualizar la malla curricular para certificar a los trabajadores con la empresa, con sus intereses, con sus necesidades de formación, igual las cámaras y los gremios", planteó, convocando a todos esos actores, incluidas las universidades, a construir el nuevo modelo de manera conjunta.
La propuesta ya está siendo socializada con Fedecámaras y, según Ángel Paredes, va "por una muy buena ruta". El alcance de la formación técnica que imagina el presidente del Inces no tiene límites de cargo ni jerarquía: "Para atender esa gran demanda de capacitación técnica, desde el presidente de una institución debe formarse. Por ejemplo, en inteligencia artificial como aprendiz." La actualización tecnológica es, en su visión, una exigencia transversal que no respeta posiciones.
Derxi Regardiz, director ejecutivo adjunto de AHK Venezuela, quien también participó en la conferencia, reforzó ese llamado con un ejemplo concreto y preocupante: "La industria petrolera se está consiguiendo con que no hay un soldador especializado. Cuando comience a trabajar la industria metalmecánica no vamos a conseguir soldadores para soldadura eléctrica." La brecha entre la formación técnica disponible y las necesidades reales del aparato productivo es ya una amenaza visible para la reactivación económica.
El modelo dual y el regreso al Inces de Luis Beltrán Prieto Figueroa
Uno de los conceptos que dominó la discusión fue el de la educación dual, un modelo en el que la empresa se convierte en receptora de aprendices que combinan formación técnica teórica con práctica laboral real. Regardiz recordó que este modelo no es nuevo ni ajeno a Venezuela: "Luis Beltrán Prieto Figueroa implementó un modelo con grandes resultados por años. Nos sentíamos orgullosos de los aprendices Inces. Debemos volver a ese sistema."
Sin embargo, la aplicación del modelo dual en Venezuela enfrenta un obstáculo legal que el propio Inces está trabajando en superar. La ley del trabajo y la ley del Inces definen al aprendiz como alguien de entre 14 y 18 años, una definición que excluye a una franja importante de la población que necesita formación técnica pero ya superó esa edad. "Ese cambio hay que hacerlo y se está discutiendo", señaló Regardi, apuntando a una reforma necesaria para que el modelo pueda operar con toda su potencia.
Bolívar también aportó datos sobre la magnitud del reto. Venezuela tiene siete millones de personas en el sistema educativo desde primaria a bachillerato, entre tres y cuatro millones en educación universitaria, y una franja importante de población entre 18 y 24 años que representa una oportunidad para la formación técnica si se crean los mecanismos adecuados. A eso se suma que cada vez nacen menos niños, lo que hace más urgente retener y aprovechar el talento disponible.
Fedecámaras: sin formación, la inversión extranjera no dejará conocimiento
Tiziana Polesel, primera vicepresidenta de Fedecámaras e impulsora de la reactivación de la comisión de Educación de la organización, amplió el debate hacia las implicaciones de la inversión extranjera que está llegando al país. "En los últimos tres meses estamos recibiendo inversionistas. Ahora sí somos atractivos y quieren saber cómo facturar más en el país", dijo, pero lanzó una advertencia: "Una de las cosas que nos preocupa es que estas inversiones extranjeras sean solo para hacer negocios. No solo deben traer dinero sino conocimiento, y dejarlo aquí en nuestra gente."
Para Polesel, la formación técnica es uno de los tres grandes obstáculos que los inversionistas identifican en Venezuela, junto a la seguridad jurídica y la ley del trabajo. Sobre esta última, fue optimista: "Nunca había visto un clima como el actual entre trabajadores, empleadores y gobierno. Los tres están de acuerdo en que debe ser modernizada. Este es el mejor momento para modificar la ley." La ley fue escrita cuando no existía el teletrabajo y necesita flexibilizarse en múltiples aspectos.
En cuanto a la formación técnica, Polesel identificó tres bloques de atención urgente: el muchacho que quiere estudiar, pero no puede ir a la universidad porque debe trabajar; las personas que aprendieron un oficio, pero necesitan acreditación formal y base teórica para mejorar; y los niños que hoy asisten a clases apenas dos días a la semana y pasan el resto del tiempo solos con sus teléfonos. "Si tenemos niños que no tuvieron formación ideal, nos va a tocar a las empresas complementar eso", advirtió.
El talento venezolano en el exterior
La conferencia también abordó la paradoja de la diáspora venezolana. Regardi señaló que en Europa la competencia por capital humano es feroz porque las generaciones más jóvenes son cada vez menos numerosas y los baby boomers están llegando a la jubilación sin relevo suficiente. Eso convierte a los venezolanos con formación técnica en el exterior en un activo muy demandado globalmente, pero también en una posibilidad de retorno si Venezuela crea las condiciones.
Polesel lo expresó con orgullo y pragmatismo a la vez: "Tenemos ocho millones o más que son nuestros embajadores en el mundo demostrando de qué somos capaces. La mayoría está haciendo un buen trabajo afuera porque tuvieron una buena formación en Venezuela." Esa base formativa que Venezuela supo construir en el pasado es la que el Inces, junto al sector privado, las cámaras y las universidades, intenta reconstruir para la Venezuela que viene.









