Foto referencial

La administradora Ana Mirella Amorer Reyes, de 76 años, fue asesinada y arrojada al tanque de agua del edificio residencias Parque Santa Fe, urbanización Santa Fe, municipio Baruta, donde residía.

Las autoridades buscan al vigilante privado, Jean Carlos Serrano, de 24 años, como presunto indiciado en el crimen, pues estaba de guardia el día en que mataron a la señora y desde entonces se fue del edificio sin que se conozca su paradero.

La comunidad está consternada porque Mirella era una mujer muy querida, pertenecía al grupo de oración de la parroquia y la recuerdan por su generosidad con los necesitados. Solía distribuir comida y a las personas que escogía les daba desayuno, almuerzo y cena.

El martes ella salió en su carro Honda Civic a llevar a la doméstica y regresó a las 5:12 de la tarde. Desde entonces perdieron todo contacto con ella, el apartamento estaba cerrado, el carro no estaba y pensaron que había sido secuestrada.

Manuel Tangir, director de Seguridad Ciudadana de la Alcaldía de Baruta,  informó que al recibir la notificación por la desaparición de la Mirella comenzaron las indagaciones a través de la División Antiextorsión y Secuestro del Cicpc y de Víctimas Especiales.

No habían recibido llamadas para pedir rescate y en vista de que eran pocos los elementos para pensar en un plagio, continuaron las indagaciones en otro sentido. En el cuarto de bombas del edificio estaban algunas pertenencias de Mirella, su celular y su cartera.

Ante la presencia de rastros de sangre en los alrededores del tanque de agua, notificaron a una comisión de Protección Civil municipal para que revisara una vez que lo vaciaron y, efectivamente, en el fondo estaba el cuerpo de Mirella.

El jueves en horas de la noche levantaron el cadáver y lo llevaron a la morgue de Bello Monte para la autopsia de ley que le practicaron la tarde de este viernes. El cuerpo presentó un golpe en la región occipital y lesiones en otras partes del cuerpo, pero no descartan que haya muerto por inmersión.

Las cámaras de seguridad captaron a las 5:55 de la tarde cuando salió del estacionamiento el carro Honda Civic de Mirella, conducido por un hombre.

Tangir indicó que las compañías de vigilancia deben hacerle exámenes psicológicos y psiquiátricos a las personas que contratan para labores de vigilancia, tal y como se hace en los cuerpos policiales, porque esta persona (refiriéndose al vigilante en fuga) tiene que tener un desequilibrio psicológico. La seguridad no es un gasto sino una inversión. Hay que seleccionar al personal más apto para cumplir la delicada función que es preservar la seguridad de una comunidad”.

Mirella era jubilada y pensionada del Seguro Social. Hasta el año 2002 trabajó como administradora en el Banco Provincial. No tenía hijos y vivía sola.

Los directivos de la compañía de seguridad aportaron toda la información necesaria para que las autoridades traten de ubicar al vigilante. El hombre no tiene prontuario policial.




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