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Instalaciones de la Unidad Educativa Nacional Juan José Flores, en Puerto Cabello. (Foto cortesía)

La educación primaria en Carabobo atraviesa una profunda crisis multifactorial. Fallas en los servicios de agua potable y electricidad, ausencia de mantenimiento general, ejecución irregular del Programa de Alimentación Escolar (PAE), déficit de maestros e incremento de la deserción escolar es lo que se evidencia en la mayoría de las escuelas del estado, ante la desidia gubernamental.

El 16 de septiembre de 2019 el gobernador de la entidad carabobeña, Rafael Lacava, anunciaba durante la inauguración del año escolar en curso que los niños y niñas carabobeños tienen garantizado su derecho a la educación, con el PAE  incluido. Pero, a casi siete meses del inicio de las clases, no es esa la realidad que viven los estudiantes de las instituciones dependientes del Ejecutivo regional y nacional.

Las infraestructuras de al menos el 98% de los centros educativos estadales y nacionales en Carabobo se encuentran en completo abandono, denuncia Luis Guillermo Padrón, presidente de la junta sindical transitoria de Sindemaca, filial de la Federación Venezolana de Maestros (FVM). Una cifra que, según sus datos, se incrementó 23% en comparación con el año escolar anterior.

La Escuela Básica Estadal José Regino Peña, al sur de Valencia, es prueba palpable de la desidia por parte de las autoridades, dice el profesor. No cuenta con suministro de agua potable, tiene fallas de electricidad, los baños están inhabilitados y requiere de restauración y mantenimiento general. “Los niños cargan el agua con tobos para poder ir al baño”.

Los planteles nacionales tampoco escapan de la decadencia impuesta por el chavismo. Así lo confirman las condiciones en las que se encuentra la Unidad Educativa Nacional Juan José Flores, en Puerto Cabello. “Esta escuela primaria está cayéndose completamente. La tienen abandonada”, alerta el representante del sector educativo. A pesar de los numerosos reportes sobre la situación, nadie les brinda solución.

Alimentación escolar deficiente

A pesar lo anunciado por Lacava en septiembre con respecto al PAE, Padrón es enfático al asegurar que en lo que va de año escolar, casi el 100% de las escuelas estadales, en los 14 municipios, no ha recibido los suministros alimenticios requeridos para dar cumplimiento al programa del que cada vez dependían más estudiantes.

Las pocas veces que los alumnos han podido tener algún plato de comida en las instituciones dependientes de la gobernación, ha sido gracias a los profesores y representantes, quienes esporádicamente hacen colectas para comprar alimentos. “Cubrimos la función del Estado, que se ha declarado incapaz de sostener a las escuelas como lo dice la Constitución”.

En el caso de las dependientes del Ejecutivo nacional, el suministro para llevar a cabo el PAE se cumple en aproximadamente el 80% de los colegios, pero no incluye los insumos necesarios para garantizar un menú balanceado. El docente asevera que únicamente les llega arroz, pasta y granos, sin ningún tipo de proteínas ni vegetales.

Según los estatutos del PAE, el Estado debe garantizar una alimentación diaria, variada, balanceada, de calidad y adecuada a los requerimientos nutricionales, calóricos y energéticos específicos a cada grupo etéreo, y al turno y/o régimen escolar, a través de un menú y dieta contextualizada.

Infografía: Elianny Marchán

Deserción escolar

Para Auri Rivero, presidenta regional del Sindicato Venezolano de Maestros (SVM), las escuelas carabobeñas “están por el suelo”. Esto se refleja en el aumento de la deserción escolar que, considera, tiene como causa la suma del deterioro de las infraestructuras, fallas del PAE, falta de profesores y la migración masiva.

Muchos padres y representantes, al no tener los recursos para darles las tres comidas a sus hijos, los enviaban a los planteles educativos para aprovechar el programa de alimentación. Pero, como ya no se cumple, muchos dejaron a mandarlos a clases y prefirieron ponerlos a trabajar, señala la profesora.

El impacto del alto índice de deserción escolar en Carabobo es tan significativo que, según Rivero, muchas escuelas que tradicionalmente tenían dos turnos se vieron en la obligación de unificarlos a uno solo, debido a la notable ausencia de estudiantes para este período escolar 2019-2020.

Aunque no se tiene una cifra oficial por parte de la Secretaría de Educación y Deportes de la gobernación o del Ministerio de Educación sobre la deserción estudiantil en la entidad carabobeña, organizaciones como la FVM señalan que podría ubicarse en 43% aproximadamente.

Escuelas sin maestros

Cada vez son más los docentes que renuncian a dar clases y se dedican a otro oficio, porque el sueldo no les alcanza ni siquiera para comprar cuatro artículos de la Canasta Básica Familiar, cuyo valor alcanzó los 24 millones 139 mil 128 con 44 bolívares ($317,62) en enero de este año, de acuerdo al Centro de Documentación y Análisis Social de la FVM. “Todo se va en pasaje”, expone la vocera del SVM.

Este déficit profesoral afecta directamente a los estudiantes. Rivero puntualiza que en Carabobo hay instituciones, como la Escuela Básica Estadal Monseñor Bellera Arocha, en las que los niños de algunos grados hasta la fecha no han recibido clases porque no hay profesores y nadie quiere hacer suplencias por los bajos salarios.

Al respecto, Padrón asevera que tanto el Gobierno Nacional, como el regional, lamentablemente han demostrado una clara ineficiencia administrativa y la incapacidad de mantener un salario acorde a la calidad de vida de los trabajadores de las nóminas respectivas, como lo establece la Constitución venezolana en su artículo 104.

Ante la asfixia económica, el magisterio evalúa, en conjunto con la Zona Educativa, implementar un plan de contingencia que les permita asistir a las aulas solo dos o tres veces por semana, dependiendo de la situación del personal de cada institución educativa.

Desde el viernes 28 de febrero El Carabobeño intentó contactar a las autoridades regionales correspondientes, para consultarlas sobre la situación y las denuncias antes expuestas en esta nota. Sin embargo, no hubo respuesta efectiva.

En una primera instancia se llamó a la sede de la Secretaría de Educación y Deportes, sin que nadie atendiera las llamadas. Luego le fue anunciado al equipo reporteril que recibiría una llamada por parte de esa dependencia de la gobernación pero, después de  varias horas, esto tampoco ocurrió.

El lunes 3 de marzo se contactó directamente al secretario de Educación y Deportes, Geniber Cabrera, y declinó responder personalmente.

@kevinarteaga




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