Luis Alberto Rodríguez Justiniano (34) no tenía trabajo fijo, se ganaba la vida vendiendo yuca, cargando bloques, arena o recolectando envases vacíos para vendérselos a los que los rellenan de desodorantes.

-No voy a decir que era un albañil, como dicen aquí los familiares, tampoco era un santo, pero no estaba involucrado en ningún homicidio. Lo mataron porque estaba bajo presentación, dijo su esposa Adriana Ollarves.

Rodríguez murió en un presunto enfrentamiento con funcionarios de la PNB, durante el operativo que desplegaron en el barrio Las Cumbres de Antimano. Este se concretó  luego del asesinato de los oficiales Michel Colina y Jeanpier Noriega, cuando estaban en la parada de los jeepses, a las 7:00 a.m., esperando transporte para dirigirse a sus labores.

¿Si entienden la muerte de los policías, porqué no entienden la muerte de mi marido?, se preguntó Ollarves.

Ella contó que a las 9:00 a.m. ingresaron a su casa, la sacaron junto con sus cinco hijos, de 17, 15, 14, 12 y 9 años, se quedaron adentro con Rodríguez y se lo llevaron esposado a la parte posterior de la vivienda, donde lo ajusticiaron de rodillas.

Cuando le pidieron la cédula a Rodríguez y lo radiaron, supieron que el hombre estaba bajo presentación. Entonces le dijeron al hijo mayor “a tu papá lo vamos a matar”.

Rodríguez tenía varios años presentándose mensualmente en un tribunal, luego de haber sido procesado por un robo que cometió cuando trabajaba de vigilante en el año 2013.




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