A escasos ocho días de cumplirse el primer mes de las elecciones presidenciales en el país,  se aprecia un pueblo desorientado, abrumado por su diario vivir, consumido en la desesperanza y sin liderazgo político ni económico que pudiera sembrar la más mínima esperanza de vida en Venezuela.

El coordinador de la campaña de Henri Falcón en Carabobo aprecia que es como si todo el devenir tuviese que ver con acciones y decisiones que se tomarán desde el exterior, donde para algunos protectores todas las cartas están sobre la mesa, incluso la invasión militar. “La situación se torna más oscura cuando observamos a un gobierno completamente debilitado a lo interno, sin políticas económicas claras”.

El dirigente político, quien tuvo a cargo el comando de campaña de Henri Falcón en Carabobo,  cree que la dirigencia política venezolana sigue repitiendo básicamente el mismo discurso, con el agravante de aislarse cada vez más de la comunidad internacional. Llegaron a colocarse un auto-cerco geográfico y político y dan la impresión de que prefieren el discurso guapetón que la diplomacia, sentenció.

Según Aranguren, es como huir hacia adelante cuando se presentan escenarios terribles ante el impago de compromisos económicos ya vencidos y un embargo (o varios) en puertas, accionados por empresas multinacionales que nada tienen que ver con orientación política alguna sino con gestiones de cobranzas vencidas.

Sobre Pdvsa, que representa el 94 % del ingreso nacional, Aranguren aseguró que se encuentra en fase terminal. Su caída en la producción no ha sabido ser explicada ni por la alta gerencia, ni por los trabajadores, ni por el gobierno. Igual suerte corren las empresas básicas del Estado, donde es difícil pronosticar cuál será su futuro inmediato ya que el gobierno se ha quedado sin liquidez  para invertir en su recuperación. “Resalta el caso de la Industria Eléctrica, en especial en Zulia”.

El dirigente recordó la situación del campo venezolano, que no escapa a la desidia y abandono, lo que obliga a continuar con la política perversa de la importación de alimentos, sólo que ahora  sin dólares para la compra. “Acompañan a esta tragedia la hiperinflación y  escasez de alimentos y medicinas”.

Para Aranguren, es obvio que ante un cuadro como el que vive, la comunidad internacional con sentido de lo humano debe preocuparse. Criticó que la dirigencia local, que tomó como bandera política la abstención, influyó en el comportamiento electoral del venezolano y no fueron a votar. El gobierno, con la política del miedo y de pretender comprar conciencias, no evitó que más de 10 millones de portadores del carnet de la patria se ausentaran de las urnas electorales. “En suma, la política que produce la nada”.

La conclusión de Aranguren fue clara. “Es momento de unirnos, de tejer el descocido tejido social. Los partidos políticos están obligados a sentarse y preparar una hoja de ruta, que junto con los sectores independientes, impulse un proyecto de rescate. “La academia, la Iglesia, empresa privada, dirigentes sociales, comunidades enteras, todos, absolutamente todos, tenemos que sentarnos en un gran diálogo de salvación nacional”.

 




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