Foto: Armando Díaz.
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Beber guarapita fue lo que hicieron tres hombres la noche del pasado viernes. No sabían que esas botellas que se llevaban estaban adulteradas y serían la causante de la muerte de uno de ellos y del deterioro físico de otros dos que permanecen en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).

En el área de emergencia de la Ciudad Hospitalaria Dr. Henrique Tejera (CHET), pegado a una de las puertas de doble ala está Oswaldo Ceballos de 30 años. Se debate entre la vida y la muerte mientras una conocida eleva oraciones a Dios para que lo salve del mismo destino que corrió su primo, Gerardo Castillo de 29 años el pasado lunes.

La madre del enfermo, Norma Aponte, espera a las afueras de la emergencia. “Mi hijo fue con su primo y unos amigos a una casa en donde preparan guarapita. No era una licorería. Ahí compraron las botellas porque costaban 8.000 mil bolívares”. La mujer no sabe precisar en qué sector de La Isabelica consiguieron el producto, sin embargo afirma que queda cerca de Paso Real.

La agonía de Gerardo fue lenta y prolongada porque el hombre falleció el pasado lunes, luego que el sábado despertara con resaca y un malestar que se intensificó, por lo que lo llevaron al ambulatorio de la zona y de ahí lo mandaron a la CHET. Sin embargo, el padre prefirió internarlo en la Clínica Elohim donde falleció horas después, antes que le realizaran una tomografía.

Aponte reveló que en la autopsia de su sobrino apareció que este murió por una intoxicación etílica con metanol, un líquido incoloro y muy tóxico, obtenido por destilación de madera a baja temperatura o mediante la reacción del monóxido de carbono y el hidrógeno, empleado para desnaturalizar el alcohol etílico y como aditivo de combustibles líquidos.

Esta sustancia dañina para el organismo le causó varias patologías a Castillo: hipertensión arterial, dificultad motriz, edema cerebral y un paro respiratorio que le causó la muerte a las 10:18 p.m..

La noticia de la muerte de Gerardo conmocionó a Oswaldo. “Cuando le dije comenzó a ponerse histérico. Entró en shock y le empezó a doler la cabeza. Repetía que él había bebido esa guarapita y luego todo empeoró”. Lo llevaron a la CHET y aunque no ha perdido el conocimiento su estado es critico. Su cuerpo desnudo cubierto por una sábana sufre espasmos una y otra vez. Le cuesta articular palabra mientras un respirador artificial le da oxígeno, pero una y otra vez se lo quita. En el pie de la cama un pedazo de papel blanco muestra su nombre escrito con tinta de marcador negro.

Hay una tercera persona afectada, es otro hombre que bebió del preparado en Flor Amarillo. La tía de la víctima afirmó que tras un buen rato en La Isabelica, Gerardo se fue a esa zona de Valencia y ahí continuó el festejo donde este hombre desconocido ingirió el líquido y se perjudicó. Otro primo de los afectados consumió la guarapita, pero al probarla sintió un mal sabor y no siguió.

Ambos primos tenían hijos de un año de edad. Oswaldo trabaja en el Ministerio de Educación, mientras que del fallecido no recuerdan su empleo más reciente.




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