Nuestro país ha estado íntimamente relacionado con Italia, desde la llegada a Macuro del genovés Cristóbal Colón el 2 de agosto de 1498

Cey Galiotto, participó en la fundación del Tocuyo en 1545 y escribió sobre las costumbres y vocablos de nuestros indígenas.

Gisgomo Castiglione fundó en 1500 a Nueva Cádiz.

Francisco de Graterol llegó a Coro en febrero de 1535, es de los fundadores de El Tocuyo y Barquisimeto.

Girolano Benzoni, escribió el año 1565:
“La Historia del Nuevo Continente”, donde relató por primera vez las crueldades durante la conquista de Cubagua.

El 15 de agosto de 1805, en Roma, “La Eterna”, Bolívar acompañado de su maestro Simón Rodríguez y su pariente Fernando Rodríguez del Toro, al atardecer lanzó a los cuatro vientos su famoso juramento en Monte Sacro.

El Libertador poseía diversos libros italianos; en su equipaje de campaña llevaba el “Comentario de las guerras de las Galias” de Julio César.

Miranda visitó Italia en busca de libros para su extraordinaria biblioteca.

Tomás Molini se desempeñó como eficiente secretario de Miranda y mantuvo su amistad y lealtad hasta después de muerto, ayudando en Londres a la familia del Siempre Precursor.

Molini mantuvo correspondencias con los emancipadores.

El jurista Juan Germán Roscio, redactor de las actas del 19 de abril de 1810 y del 5 de julio de 1811, también del primer Reglamento Electoral y primera Constitución, es hijo de italiano.

En la Independencia, participaron unos treinta y cinco italianos, destacándose el general Carlos Luis Castelli, quien ejerció en cuatro oportunidades el Ministerio de la Defensa.

En 1842, Castelli fue el primer representante diplomático de Italia en Venezuela, en 1849 fue gobernador de Carabobo y junto con el distinguido geógrafo y general Agustín Codazzi, quien trajo en 1843 a Venezuela los primeros inmigrantes alemanes para la Colonia Tovar; ambos están enterrados en el Panteón Nacional.

Nuestro Libertador le dio el nombre de República de Colombia el 17 de diciembre de 1819 a lo que es hoy Colombia, Ecuador y Venezuela, en memoria del genovés Cristóbal Colón, sueño integrador de Miranda con su Colombeia.

La lotería Lotto, de origen italiano se oficializó en Venezuela en 1811.

Juan Bautista Dalla Costa se radicó en Guayana, desarrollando una importante actividad económica, social y política, su hija Teresa se casó en 1840 con Leandro, hijo de Miranda.

Un grupo de trescientos italianos llegó en 1841 por iniciativa de Castelli.

Giuseppe Pedemonte en 1890, era el mejor herrador de la época.

Famosos escultores italianos, diseñaron el monumento al Libertador y el sarcófago en el Panteón, el Ecuestre de la Plaza Bolívar de Caracas, la Columna de Carabobo en la Plaza Bolívar de Valencia, la del mariscal Sucre en Valencia y la réplica de la estatua de la Libertad de Nueva York, inaugurada en Valencia en el año 1895 con motivo del centenario del natalicio del Mariscal Sucre, conocida como «La Peregrina» por las diferentes ubicaciones que ha tenido.

Vincent Hunter es de los fundadores de la Cruz Roja Venezolana y de la Cámara de Comercio de Caracas.

Giuseppe Garibaldi, hijo del conocido personaje italiano, participó en 1903, en la Revolución Libertadora a las órdenes del general y farmaceuta el barcelonés Nicolás Rolando, (hijo de inmigrante italiano), contra Gómez.

José Bocardo fue el pionero de la industria del calzado, solicitó también la primera póliza de seguro contra incendio en 1914, la cual cobró cuando se incendió el Teatro Caracas de su propiedad.

Arnaldo Azara en 1927, es uno de los primeros asesores de los bomberos de Caracas.

León Croizat participó en 1952, en la Expedición a las Fuentes del Orinoco.

Los primeros vicarios apostólicos de Puerto Ayacucho fueron italianos. Entre los fundadores en Venezuela de los Colegios Salesianos figuran sacerdotes italianos.

La primera bicicleta la trajo Giuseppe Roversi, quien junto a su hermano Julio, desarrollaron la marmolería monumental, tal como la obra de las “Tres Gracias” cerca de la Universidad Central de Venezuela.

Los suculentos y variados platos italianos son parte de nuestra alimentación.

La colonia italiana ha dejado en la historia patria un legado de amistad, trabajo y buena voluntad.

Su don de gente y capacidad de trabajo, nos permite reconocerlos, como un grupo humano determinante en nuestra sociedad con dedicación y apego a esta su segunda Patria.

Eumenes Fuguet Borregales.
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