El Servicio de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE) inició una revisión de sus procesos de reclutamiento y entrenamiento luego de la muerte de tres migrantes durante operativos migratorios realizados en distintos estados del país. El anuncio ocurre en medio de un aumento de las detenciones y de nuevas críticas por el uso de la fuerza por parte de los agentes federales.
La medida fue confirmada por el denominado "zar de la frontera", Tom Homan, quien aseguró que la agencia evalúa sus procedimientos internos mientras avanzan las investigaciones de los casos registrados durante el mes de julio. Las muertes también reactivaron el debate sobre la necesidad de reforzar los mecanismos de supervisión de los funcionarios migratorios.
Una revisión que surge tras varios casos ocurridos en julio
Las declaraciones de Homan fueron ofrecidas a CNN luego de que salieran a la luz denuncias sobre el historial personal del agente involucrado en la muerte del colombiano Joan Sebastián Durán Guerrero, ocurrida el pasado 13 de julio en el estado de Maine. Según versiones difundidas por medios estadounidenses, el funcionario había sido señalado anteriormente por conductas violentas por parte de sus exesposas.
El funcionario explicó que ICE cuenta con aproximadamente 30.000 empleados y que todos son sometidos a procesos de verificación de antecedentes antes de incorporarse a la institución. Sin embargo, reconoció que la agencia revisa actualmente tanto sus mecanismos de contratación como los programas de entrenamiento para determinar si es necesario introducir modificaciones.
A pesar de ello, Homan evitó admitir que existieran fallas en los procedimientos aplicados por los agentes. Insistió en que las investigaciones aún se encuentran en desarrollo y que será ese proceso el que permita establecer si deben realizarse cambios en los protocolos operativos.
Tres fallecimientos aumentan la presión sobre ICE
Durante julio murieron tres migrantes en hechos relacionados con operativos migratorios. El primero fue el ciudadano mexicano Lorenzo Salgado Araujo, quien falleció el 7 de julio en Texas tras recibir disparos de agentes de ICE.
Seis días después ocurrió el caso del colombiano Joan Sebastián Durán Guerrero en Maine. La investigación sobre este hecho cobró mayor relevancia después de conocerse el pasado del agente involucrado. Esta situación que llevó a cuestionar nuevamente los criterios utilizados por la agencia para seleccionar y supervisar a su personal.
A estos dos casos se suma la muerte del mexicano Juan Jairo Coronilla Durán, quien perdió la vida el 14 de julio en Florida luego de ser atropellado por un camión mientras intentaba huir de un operativo migratorio.
Las tres muertes ocurrieron en menos de diez días y provocaron nuevas críticas de organizaciones defensoras de derechos humanos. Por lo tanto, consideran necesario revisar el uso de la fuerza durante este tipo de procedimientos.
Crecen los llamados para utilizar cámaras corporales
Los recientes incidentes también reactivaron una petición impulsada por legisladores del Partido Demócrata. Aquí también se suman las organizaciones civiles, quienes solicitan que todos los agentes migratorios porten cámaras corporales durante los operativos.
Los promotores de la medida sostienen que estos dispositivos aportarían mayor transparencia. Además, facilitarían las investigaciones y ayudarían a esclarecer lo ocurrido cuando se producen enfrentamientos entre funcionarios y migrantes.
Sobre este tema, Homan aseguró que personalmente respalda el uso de cámaras corporales. No obstante, evitó confirmar si esta herramienta pasará a formar parte de los cambios que actualmente estudia la agencia.
Los arrestos migratorios siguen aumentando
Antes de anunciar la revisión interna, el propio Homan había afirmado que los migrantes fallecidos "estarían vivos" si hubiesen obedecido las órdenes impartidas por los agentes durante los operativos, declaraciones que también fueron cuestionadas por organizaciones de derechos humanos.
La revisión de los protocolos coincide con un incremento sostenido de las acciones migratorias en Estados Unidos. Durante junio, ICE y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) realizaron más de 43.000 arrestos. Esta es la cifra mensual más alta desde el inicio del segundo mandato del presidente Donald Trump en enero de 2025.
El aumento de las detenciones mantiene abierto el debate sobre el equilibrio entre las políticas de control migratorio y el respeto a los derechos humanos. Mientras las investigaciones determinarán si los recientes casos obligarán a modificar la forma en que los agentes de ICE desarrollan sus operaciones.









