Iglesia Católica carabobeña teje esperanza con hilos de fe y ayuda humanitaria

La iglesia católica siempre ha estado presente en los momentos más oscuros del país. Ahora con este terremoto la institución ha abierto sus puertas para brindar esperanza y acciones concretas
Fotografía: Alcaldía de San Diego.

Adriangela Guillén veía un programa de noticias en donde justamente hablaban sobre el terremoto en Venezuela cuando la conductora le preguntó a un fray entrevistado si Dios se había olvidado de los venezolanos. Guillen de inmediato saltó de la silla y se mostró visiblemente molesta. "¿Cómo va a decir eso?".

Sin embargo, en medio de la tragedia que aplasta al país muchos corazones sienten una desorientación espiritual profunda, la prolongada crisis económica, política y social eran la base de muchas angustias. Ahora al tragedia natural del 24 de junio ha desbordado un caudal de emociones que llevan a algunos a cuestionar su fe.

Otros la han reforzado. Durante los recorridos de El Carabobeño a las distintas zonas del desastre algunas frases se han vuelto constantes. "Dios quiso que siguiéramos aquí", "Dios nos da la vida y nos la ha vuelto a dar", "Gracias a Dios seguimos vivo, lo material se recupera. No sabemos como pero lo importante para lograrlo es tener la vida".

En la crisis la fe pareciese fortalecerse como un consuelo y ante la agonía la iglesia católica ha desplegado todas sus capacidades para apoyar, bien sea con recolección de insumos, refugio para rescatistas, pero también con la palabra de Dios y diversas guiaturas espirituales. La fe se transforma entonces en un tipo de terapia, mientras las consultas gratuitas de psicólogos aumentan las iglesias se desbordan ante la necesidad de un consuelo y una conexión más extendida.

San Diego convoca a la fe

Esto quedó en evidencia el pasado 01 de julio en el municipio San Diego, en una jornada de oración. Mariano Sandoval estuvo presente en el encuentro eucarístico y como ferviente católico explicó que en momentos de profundo dolor, en los que la incertidumbre y la tristeza tocan el alma la fe y la unión se vuelven el refugio más sagrado. "La pérdida nos conmueve, pero la respuesta de un pueblo unido nos recuerda que no estamos solos en el quebranto".

Sandoval opina que ver a tanta gente entregarse a Dios, muchas de ellas sin siquiera haber vivido la tragedia de forma directa es lo que denomina como "el testimonio más vivo de que la luz de la esperanza no se apaga, ni siquiera en la noche más oscura".

Es psicólogo y entiende que que la dualidad de la sanidad espiritual y mental son dos herramientas poderosas para encontrar la paz.

A este evento religioso también asistió el director de la Policía Municipal de San Diego, comisario jefe Dr. Daniel. Para él es importante la presencia de su equipo porque los cuerpos policiales no solo están para brindar protección física, sino acompañamiento moral y espiritual.

En Mariara tembló todo

Carabobo se ha activado de punta a punta y así lo demuestra la parroquia Mariara, capital del municipio Diego Ibarra, dijo el sacerdote Alejandro Iglesias a la Diócesis de Salamanca, según publicó esta institución en su portal. El párroco de la iglesia Niño Jesús de Agus Calientes, lleva 35 años de misión en el país. Mientras el suelo se sacudía el estaba en la sacristía con unas feligresas y solo decían en voz alta "¡Cuándo terminará!".

Cuando Iglesias salió del templo se topó con muchísima gente nerviosa a en la plaza. En su mente siguen vigentes las imágenes de las lámparas balanceadose al punto que uno de los bombillos calló, junto a una escalera metálica, y luego vino la oscuridad.

Sin embargo desde la iglesia católica saben que no hay tiempo que perder y que Dios quiere al colectivo religioso manos a la obra. Por eso organizaron a su comunidad para recolectar insumos que han sido enviados hasta Morón y otras zonas del litoral. Otra propuestas de ayuda es una colaboración con las Hermanitas de los Pobres y su hospital.

Es innegable que la oración ha sido gran protagonista. “Ofrecimos la adoración al Santísimo por las víctimas y por las personas que han sufrido cuantiosas pérdidas”.

El puente del cielo

El padre Javier Sánchez dirige el seminario de Valencia. Es muy enfático al decir que en tiempos como este el elemento espiritual es un bastión que llama a fomentar aún más la vía espiritual cuando las dificultades aprietan. "Hablamos de que se desestabilizó lo que uno consideraba estable".

Hablar de esta estabilidad es medular porque en crisis humanitarias como la que vive el venezolano buena parte de la población tenía la concepción de que su lugar seguro era inamovible, pero la realidad fue otra.

Ahora Sánchez habla de la imperiosa necesidad de encontrar un fundamento inamovible y ese es Jesús, Dios. "El lo dijo. Yo soy tu roca firme". De ahí parte la iglesia carabobeña para ofrecer a Jesús a todo el que lo necesite. "Es el autentico soporte". Encontrar a cristo y abrazarlo para este sacerdote es tan poderoso que ayudaría a contener o suavizar el dolor que la distintas pérdias pueden causar.

Además el seminario de Valencia se ha transformado en un puente, como lo dice el padre Sánchez, entre la ayuda extranjera y los distintos sitios de necesidad. Hasta el momento 20 personas, entre rescatistas y médicos, se han hospedado en el seminario. Vienen de Colombia, Chile y Argentina, unos son médicos otros los denominados topos. De ahí parten generalmente a La Guaira y algunos vuelven para descansar y retornar a sus países. "Aquí les ofrecemos comida y cama".

Dar lo poco que se tiene

Estas conexiones se logran gracias a empresas privadas y ONG. El seminario también cumple la función de buscarlos en el aeropuerto. Hasta los momentos solo dos personas han retornado al seminario y el padre Javier Sánchez dice haber sentido una profunda curiosidad por conocer la perspectiva de estos trabajadores, en este caso una médica asignada a un hospital. Lejos de decantarse por historias de horror la mujer le expresó que hubo una señora que presumía era damnificada, la cual se le acercó y le dio una inyectadora, un yelco y unas gasas.

"Tome esto, lo tenía en el botiquín de mi casa y se los quiero donar para que ayuden a alguien". Esa frase impactó profundamente a la doctora. Ella la quería abrazar y llorar a su lado. Esto también conmovió profundamente al sacerdote, quien vió que para esas personas lo que más se destaca es la solidaridad y la empatía.

No obstante, es inevitable para este hombre de fe resaltar que en acciones como esta Cristo también se refleja. Especialmente por esto de que no siempre el que más tiene es el que más da y que hay quienes dan todo lo que tienen por ayudar, otros lo poco, pero esto para Dios también lo es todo.

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