Históricamente las sociedades validan conceptos que pretenden universalizar, olvidando que los contextos o marcos de referencia son distintos. Se imponen verdades absolutas a la condición humana, causando en muchos casos daños irreparables. Los vemos con la noción de raza, por ejemplo, apoyada por las propias ciencias naturales, estableciendo que un grupo humano, por sus características fenotípicas, era superior a otro.
Esta idea apoyada por doctrinas racialistas, propició las peores leyes de segregación racial en Estados Unidos y Sudáfrica, en donde ser de piel oscura representó -y representa en estos tiempos- disponer de menos derechos civiles, al punto, que en algunos lugares, eran ilegales los encuentros entre blancos y negros. ¡Qué verdad tan absurda! Lo triste del caso es que aún quedan sedimentos de estas “verdades”, visibilizadas en la brutalidad con que la policía estadounidense, por ejemplo, abordó casos como el de George Floyd.
Con el ejemplo de la noción de raza quise mostrar solo una de esas verdades eurocéntricas que han servido para dominar a otros grupos humanos. Lo mismo aplica para asuntos religiosos. Recordemos las atrocidades de la santa inquisición, tan santa, que en el nombre de Dios asesinó a miles de personas, en especial, en las Américas, donde los pueblos originarios tenían sus propios vínculos con deidades, estableciendo relaciones sagradas que les funcionaban y resultaban de utilidad para resolver sus cotidianidades.
La lista de estas verdades y su impacto en el quehacer humano es larguísima y expone la prepotencia de las elites al imponer su visión de mundo e ignorar otras cosmovisiones, tan validas como las de cualquiera. En este sentido, celebro que en la actualidad, el grupo de jóvenes que lidera el TEDx Parque Casupo, decidiera denominar su próximo evento “La verdad de la verdad”, lo que demuestra que existen intenciones de revisarnos como sociedad y reconocer que la diversidad cultural en un mundo global nos acerca a nuevas perspectivas, nuevas formas o como yo he decidido denominarlas, nuevos “regímenes particulares de la realidad”.
Este evento será el 4 de marzo en las instalaciones de Lido Hotel y representa una gran oportunidad para reconocernos como una sola especie, iguales pero diversos, iguales pero dinámicos. O como diría el antropólogo Esteban Krotz: “el ser humano es portador de una cultura, heredero de una tradición, representante de una colectividad, nudo de una estructura comunicativa de larga duración, iniciado en un universo simbólico, introducido a una forma de vida diferente de otras, lo que representa también, que el ser humano es resultado y creador partícipe de un proceso histórico específico, único e irrepetible”.




