Las voces de menores reclutados por las FARC llegan a la tele en "Los juegos de la guerra" / Foto: Señal Colombia.

La colombiana Luz Marina Giraldo era una niña cuando su instructor, en uno de los campamentos de la extinta guerrilla de las FARC que la reclutó, le dijo que los entrenamientos tenían que ser duros para que la guerra «pareciera un juego».

La voz de esta mujer que firmó el acuerdo de paz con el Gobierno en 2016, que nació en una vereda del departamento del Meta (centro), protagoniza el primer episodio de «Los juegos de la guerra», una miniserie documental que se estrenará el próximo 4 de junio en el canal público Señal Colombia.

Este tríptico dirigido por William Ospina comenzó a filmarse hace siete años en escenarios de los departamentos del Guaviare y Meta, así como en el Páramo de Sumapaz, aledaño a Bogotá, y en la selva del Catatumbo, fronteriza con Venezuela.

Allí se cuenta la historia de los menores que, reclutados por la guerrilla, cambiaron sus juguetes por fusiles.

Menores «desprotegidos», menores vulnerables

La llegada de Giraldo a los «entrenamientos de supervivencia» del campamento «Las Herramientas» de las FARC se produjo pocos años después de que los paramilitares asesinaran a su padre la noche del 31 de diciembre de 1985.

Cuando los criminales llegaron a la vereda La Reforma, que la vio crecer, Giraldo tenía unos 7 años y ya estaba acostada junto a sus sobrinas. De repente empezó a escuchar a gente gritar y correr.

«Mi mamá entró y cerró la puerta. Mi papá me llamaba afuera, pero yo no entendía nada. Salí por la ventana, lo vi bañado en sangre. Él me cogió, me abrazó y se sentó en una mecedora», relata Giraldo al recordar cómo su padre murió con ella entre sus brazos.

Convencida de que «un niño desprotegido, para cualquier parte puede ser arrastrado», la firmante que operaba bajo el alias de «Jesenia» recuerda cómo pasó de hacer muñecas con tusas de maíz a ser detenida en el Páramo de Sumapaz, con poco más de 20 años, cuando se desempeñaba como enfermera de las FARC en 2001.

Víctimas de la «estigmatización»

Giraldo aún recuerda la sensación que experimentó al cruzar las siete puertas que la separaban de la libertad desde la celda en la que estuvo presa por unos 17 años en la cárcel de Jamundí, en el departamento del Valle del Cauca.

El detalle de las puertas titula e incluso articula la narración de este primer capítulo en la medida en que, por cada puerta que atraviesa en pantalla, se cuenta un fragmento de la historia de su vida.

Sobre la vida en el posconflicto, la firmante denuncia la falta de garantías que existen para los excombatientes que dejaron las armas tras la firma del acuerdo y que hoy son víctimas de la «estigmatización».

«Nosotros llevamos 6 años rogando por la implementación del acuerdo de paz, pero la sociedad colombiana nos mira con desprecio en su mayoría y nos dice que el acuerdo es para los guerrilleros que dejaron las armas, y no es verdad», aseguró Giraldo este martes durante la presentación de la miniserie en Bogotá.

Desde la firma del acuerdo han sido asesinados al menos 362 firmantes, según las cifras del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz).

«¿Como sociedad cómo le vamos a decir a esta gente que está en armas ahora ‘vénganse para acá’ cuando se ha evidenciado que quienes dejan las armas quedan desprotegidos, señalados y revictimizados?», cuestionó tras asegurar que aún falta mucho para la implementación del Acuerdo.




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