Relatos ingeniosos de hechos y personajes
Tengo una sobrina nieta
y su nombre es Kamila,
hace poco cumplió quince,
fue una fiesta muy divina
Para muchas carricitas
eso de cumplir los quince,
aún resulta todo un sueño
por de más indescriptible
Es un mágico momento
¿Metamorfosis? Tal vez,
pues de niña a señorita
se discurre en esa tez
Y sobre su cabellera
una corona radiante,
ser princesa por un día,
un sueño reconfortante
Así que Kami esa noche
y de un verde elegante,
salió a bailar el vals
momento gratificante
Lo bailó con sus abuelos,
con sus padres, sus hermanos,
por supuesto con sus tíos
y unos cuantos invitados
(Su mamá Jhotssana, también bailó con Reinaldo, sus abuelos maternos Ana y José Vicente, sus hermanos John y Jonathan, Josué, sus tíos Douglas, Mirian, Ana Victoria, Mariana y unos cuantos compañeros del liceo)
El salón estaba hermoso,
finamente decorado,
invitados impecables
adornaban el estrado
Una torta engalanaba
esa, la mesa principal
y una piscina de globos
se veía espectacular
Sus amigos del liceo
también se hicieron presentes
y el Dj armonizaba
notas para complacerles
De sorpresa unos tambores
llegaron para animar
y Kamila sangre brava,
bailó hasta desmayar
Pero, ¿De dónde nos viene
eso de festejar los quince?
Aquí paso a comentarlo,
aunque hace poco lo hice
Se comenta, que los Mayas
igualmente, los Aztecas
con “ritos de pubertad”
celebraban una fiesta
Pues las chicas a esa edad
según era su creencia,
eran ya unas mujeres
para asumir competencias
Asistían a telpochcalli,
escuela precolombina
donde aprendían de la historia,
tradiciones y su vida
Aprendían a cocinar,
a tejer, coser, bordar,
listas para el matrimonio
y cómo a los hijos criar
Y después que terminaban
toda su preparación,
volvían con su familia
para la celebración
(También los varones asistían al telpochcalli, para aprender de la caza, la pesca y del arte de la guerra)
Así eran las costumbres
en tiempos precolombinos,
inocentes pero reales
y marcaban los caminos
Luego llega al continente
el señor conquistador
y ahí en México se impone
un señor emperador
“Relevante es destacar
que allí el promedio de vida,
era de unos treinta años
existencia muy ceñida”
Mientras gozan del poder
Maximiliano y Carlota
conocen de esta costumbre
que les pareció curiosa
(Maximiliano y Carlota fueron el emperador y la emperatriz de México durante el Segundo Imperio Mexicano, un período histórico en el siglo XIX)
Como estaban encantados
con aquel ceremonial
decidieron imitarlo,
pero agregaron un vals
También hermoso vestuario
agregaron al festejo,
en glamour sensacional,
se convierte ese cortejo
Mientras toman para sí
esta fiesta singular,
al aborigen le imponen
la misa y también rezar
Esos rituales externos
hacen mella en sus costumbres
que algunos la han tildado
de muy cruda mansedumbre
Además, ese intercambio
trajo otras consecuencias,
sobre todo, ahí en Europa
y que se volvió tendencia
Al ser transculturizado
este festejo aborigen,
muchas familias lo usaron
como un negocio ¡Se dice!
Pues lo padres a sus hijas
la ceremonia le hacían
para ofrecerlas a “un don”
cual si fueran mercancía
Y aquellas jovencitas
no tenían ningún derecho
a negarse o protestar
¡El negocio era un hecho!
Muchas perdieron la vida,
otras logran escapar,
otras se vuelven sumisas
y la orden van a acatar
Pero ya en el siglo veinte
el festejo cambia un poco
y su aspecto es más festivo,
menos trauma y alboroto
Se mantiene la elegancia
del vestido y del vals
y el motivo es presentarla,
al mundo de lo social
Y de apoco se convierte
en el sueño de las niñas,
los regalos, los amigos
¡toda una maravilla!
Hoy por hoy, ese festejo
sigue teniendo vigencia,
entre las niñas que sueñan
con la más hermosa fiesta
Algunas niñas eligen
su vestuario de princesa,
una cuadrilla de amigos
que dancen con gran destreza
El Danubio Azul de Strauss,
siempre el vals que acompañaba
aquel momento fastuoso,
que la princesa danzaba
Pero volviendo a la fiesta
los quince años de Kamila,
hubo mucho reguetón
y salsa de la más fina
Pasapalos muy divinos,
¡Un aguacero cayó!
pero les juro mi amigo,
que allí nadie se movió
Al llegar la “Hora Loca”
un trencito se formó,
pitos, gorros, serpentinas,
todo el mundo disfrutó
De verdad sobrina nieta
aunque tarde yo llegué,
le aseguro que la fiesta,
mucho me la disfruté
Que mi Dios me la bendiga
y le cumpla muchos sueños.
Pero usted mi Kamilita,
también ponga mucho empeño
Porque del cielo no caen
esos sueños que tenemos,
hay que salir a buscarlos
¡Solo así, lo lograremos!
Y con esto me retiro
ya casi está amaneciendo
esta fiesta estuvo buena
¡En sus treinta, nos veremos!
Don Pío Lara




