(vía AP, Archivo)

Más de 40 refugiados de la República Democrática del Congo (RDC) han muerto en dos campamentos de Uganda en lo que va de año debido a un brote de cólera provocado por la superpoblación y la falta de acceso a agua limpia, informó hoy la Federación Internacional de la Cruz Roja (FICR).

En un comunicado emitido en Nairobi, la FICR asegura que las condiciones higiénicas inadecuadas han provocado más de 2 mil casos de cólera en los campamentos de refugiados de Kyangwali y Kyaka II, situados en el oeste del país, cerca de la frontera con la RDC.

El creciente flujo de refugiados congoleños hacia Uganda desde principios de año es de más de 70 mil y ha provocado que las instalaciones médicas de este país no puedan hacer frente al brote, ya que se encargan de un alto número de casos de enfermedades respiratorias, malaria, diarreas y trastornos psicológicos.

“El cólera sigue representando un grave riesgo para miles de refugiados. El acceso a agua limpia y a saneamiento adecuado es una de las necesidades más urgentes de los refugiados congoleños en Kyangwali y Kyaka II”, explica en el documento la directora regional para África de la FICR, Fatoumata Nafo-Traoré.

Esta situación se suma a la superpoblación en los refugios temporales, que representan un caldo de cultivo para la transmisión del cólera y de otras enfermedades contagiosas.

El secretario general de la Cruz Roja ugandesa, Robert Kwesiga, no es optimista al respecto: “Estamos preocupados de que pueda haber una explosión de los casos de cólera. Nuestros voluntarios están trabajando duramente para detener la propagación de este brote”.

Entre las medidas tomadas hasta ahora destacan la construcción de nuevas instalaciones de saneamiento y plantas de tratamiento de aguas, así como la concienciación en materia de higiene entre los refugiados y las comunidades que los acogen.

La FICR busca recaudar unos 2 millones de francos suizos para proveer, durante 9 meses, de servicios esenciales a cerca de 18 mil refugiados congoleños recién llegados a Uganda.

“La mayoría de ellos llegan exhaustos, traumatizados y sin apenas posesiones personales. Sus hijos no tienen ni las vestimentas más básicas. Se enfrentan a preocupaciones en términos de protección ya que sus estructuras familiares se han venido abajo y necesitan urgentemente nutrición, refugio y asistencia sanitaria, incluyendo apoyo psicosocial”, explica Kwesiga.

El resurgimiento de la violencia en las provincias de Kivu del Norte e Ituri, situadas en el este de la RDC y limítrofes con Uganda, ha provocado un aumento del número de personas que huyen de sus hogares y se refugian en el país vecino.

Uganda acoge a más de 1,4 millones de refugiados procedentes de países cercanos en conflicto como Sudán del Sur, la República Democrática del Congo, Burundi o Somalia.




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