Allá viene el toro España no parece tener miedo a enfrentar al toro que se acerca rápido y furioso. El presidente del Gobierno Pedro Sánchez se comprometió de nuevo este lunes a defender la democracia en Venezuela mientras exigió a las autoridades que publiquen las actas y permitir su verificación imparcial. Desde el exilio forzado de Edmundo González Urrutia, considerado el presidente electo de Venezuela por la oposición y buena parte de la comunidad internacional, Sánchez se ha puesto al frente como vocero de Europa y ahora está casi a la par de Estados Unidos para recibir las embestidas que llegan desde Caracas. Sánchez ha estado apoyado por el alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, quien el domingo calificó de dictatorial y autoritario el gobierno de Maduro, en referencia a las detenciones arbitrarias de ciudadanos europeos. Con esta declaración Borrell se ganó el título de “vocero del mal”. La Comisión Europea también se mostró preocupada por la detención de sus connacionales. Además, Francia, regentada por un gobierno socialista, recomendó a sus ciudadanos evitar visitar Venezuela, a toda costa. Mientras que Alemania exigió la liberación de los presos políticos y detenidos en forma arbitraria. Los desmentidos de un acuerdo para recibir al excandidato tras su salida de Venezuela y luego declaraciones de altos miembros del Gobierno de Pedro Sánchez, calentaron el ruedo. Aunque todo parecía calmarse con la llamada a consultas a la embajadora venezolana en Madrid y convocatoria al embajador español en la capital caribeña, no se observa un panorama claro para el futuro inmediato.
Relaciones España-Venezuela Por lo menos, ya esta semana inició sin menciones de una ruptura total de las relaciones de Venezuela con España, como lo solicitó el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, y cuyos resultados serían catastróficos desde el punto de vista económico, políticos y social. Y mejor si no metemos en la ecuación a la Argentina de Javier Milei, quien ya ha protagonizado roces verbales y crisis diplomáticas con Sánchez, pero por temas ideológicos. |