Por Charlie Savage y Helene Cooper
Un barco venezolano que el ejército estadounidense destruyó en el Caribe la semana pasada había alterado su rumbo y parecía haber dado la vuelta antes de que comenzara el ataque debido a que, al parecer, las personas que iban a bordo habían divisado un avión militar que lo acechaba, según funcionarios estadounidenses familiarizados con el asunto.
Los funcionarios, que hablaron bajo condición de anonimato para abordar un asunto delicado, añadieron que los militares atacaron repetidamente el barco antes de que se hundiera. El presidente Donald Trump ha dicho que autorizó el ataque y afirmó que el barco transportaba drogas.
Las revelaciones añaden nuevos detalles sobre una operación militar que significó un sorprendente alejamiento del uso de medios policiales para interceptar barcos sospechosos de transportar drogas. Especialistas jurídicos que han calificado de delito el acto de matar sumariamente a presuntos contrabandistas de bajo nivel como si fueran combatientes en tiempos de guerra dijeron que las revelaciones debilitan aún más la afirmación del gobierno de que el ataque estaba legalmente justificado como defensa propia.
Embarcación venezolana bombardeada por EEUU
Trump anunció el ataque la semana pasada, diciendo que tuvo lugar en aguas internacionales y que había matado a 11 personas que, según dijo, transportaban drogas “con destino a Estados Unidos” y formaban parte de una banda venezolana, el Tren de Aragua. No ha presentado pruebas que respalden esas afirmaciones, pero ha dicho que “tenemos grabaciones de ellos hablando”.
Aunque la Casa Blanca no ha proporcionado una justificación jurídica detallada, ha presentado los esbozos de un novedoso argumento según el cual el uso de la fuerza militar letal estaba permitido en virtud de las leyes de los conflictos armados para defender al país de las drogas porque 100.000 estadounidenses mueren anualmente por sobredosis. El secretario de Estado Marco Rubio dijo que las personas sospechosas de contrabandear drogas hacia Estados Unidos representan “una amenaza inmediata”. Trump, en una carta al Congreso, justificó el ataque como una cuestión de defensa propia.
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