Desde 2018 está en la sede de la Dirección General de Contrainteligencia Militar el teniente Igbert Marín Chaparro, quien tiene más de 50 días en huelga de hambre para exigir respeto a sus derechos.
El preso político asegura que se deben cumplir cuatro condiciones mínimas para levantar su protesta, entre ellas recibir y hacer llamadas a sus familiares y salir al patio del centro de detención para tomar sol, hacer actividades de redención de pena y el traslado a la cárcel de Ramo Verde, tal como quedó dictaminado por los tribunales militares competentes.
Es un hecho que ha causado reacciones de diferentes líderes de la oposición venezolana y en El Nacional hicieron un compendio de las solicitudes públicas que han hecho, entre ellas las de Juan Pablo Guanipa, quien se preguntó “¿lo van a dejar morir como a Baduel?”.
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