El joven y premiado pianista cubano Aldo López-Gavilán, quien se presentará este sábado en Miami junto a la Orquesta Sinfónica del Sur de Florida, declaró que a un músico el “ambiente le influye tanto o más que cualquier habilidad o don que uno tenga” para este arte.

López-Gavilán, de 38 años, pertenece a la tercera generación de músicos en su familia y salvo por un “fugaz” interés por la actuación cuando era adolescente, siempre ha sabido que la música es lo suyo y no solo para interpretar, pues también es compositor.
“Algo musical tengo en los genes”, dice.
La Orquesta Sinfónica del Sur de Florida, dirigida por Sebrina Alfonso, de origen cubano aunque nacida y criada en los Cayos de la Florida, le ha invitado a interpretar como solista el Concierto en Sol mayor para piano y orquesta, de Maurice Ravel, en la temporada de su vigésimo aniversario.
El programa del Adrien Arsht Center incluye también la Sinfonía Fantástica de Hector Berlioz a cargo de la orquesta floridana y la pieza “If You Will It, It Is No Dream”, de Nimrod Borenstein.
López-Gavilán, que como pianista se mueve como pez en el agua tanto en la música clásica como en el jazz, señala, sin embargo, que “obviamente” como más a gusto se siente es tocando su propia música.
“El Concierto en Sol mayor de Ravel me gusta mucho, Ravel fue un innovador de la música y en esa obra apunta algunos ‘guiños’ al jazz”, dice el pianista, calificado por el diario The Times de Londres como un “notable virtuoso” del instrumento de cuerda.
Según cuenta, Ravel y George Gershwin se conocieron y el francés hace guiños en su concierto para piano y orquesta a la “Rhapsody in Blue” del estadounidense. En una ocasión en Michigan López-Gavilán tocó ambas obras para mostrar a la audiencia sus conexiones.
Su preferida es la música de comienzos del siglo XX, “una etapa genial que tuvo la cultura”, señala.
López-Gavilán, que reside en La Habana y ha recorrido el mundo con su música, asegura que Cuba es un país especial para la música, pero no solo por el talento natural para ese arte de sus ciudadanos, sino por el “alto nivel” de la pedagogía musical en ese país.
Su madre, Teresita Junco, ya fallecida, fue pianista y reconocida profesora de piano, y su padre, Guido López-Gavilán, es director de orquesta y compositor.
Su abuelo materno fue clarinetista profesional y su hermano mayor, Ilmar, primer violín del Harlem Quartet, formación que también compagina la música clásica y el jazz y con la que tocará este año en Washington.
También en Washington, López-Gavilán será uno de los representantes de la cultura cubana que, capitaneados por la cantante Omara Portunondo, desembarcarán en el Kennedy Center en mayo para un festival de dos semanas.
El pianista se muestra ilusionado porque a pesar de que las relaciones entre Cuba y Estados Unidos no están en su mejor momento “se haya podido lograr esto” y las relaciones artísticas florezcan.

López-Gavilán, que ganó su primer premio como pianista a los once años, el Danny Kaye International Children’s Award, ha actuado en escenarios como el Carnegie Hall y el Lincoln Center de Nueva York, el Auditorio de la Universidad Nacional de Bogotá, el Rozsa Centre de Canadá, el Smith Center en Las Vegas y el Chamber Music Society of Detroit.

En 2006, el ya fallecido director de orquesta Claudio Abbado le invitó a ser solista en un concierto especial con la Orquesta Joven Simón Bolívar de Venezuelacon motivo del 250 aniversario del nacimiento de Mozart.




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