Migrar, retornar o reagrupar a la familia en un país diferente. La diáspora venezolana enfrenta, desde los años más duros de crisis política, social y económica de las últimas décadas, el dilema de decidir dónde construir su vida, establecer nexos o desarrollarse profesionalmente. No es una decisión sencilla, pero sí completamente personal que dependerá de la lectura que haga cada grupo familiar de la realidad de un país que comenzó 2026 con cambios radicales.
Con una de las diásporas más grandes del mundo, (8,7 millones de migrantes), las condiciones que piden los venezolanos en el exterior para regresar siguen sin darse. Los motivos por los que migraron persisten a pesar de los renovados aires de esperanza tras los hechos ocurridos el pasado 3 de enero, cuando Nicolás Maduro y Cilia Flores fueron extraídos del territorio nacional por fuerzas militares estadounidenses.
Otros, en cambio, ya están completamente integrados en sus países de acogida. Para ellos, más que un retorno a Venezuela, el regreso supone volver a despedirse de un lugar en el que ya tienen nuevos vínculos, recuerdos y oportunidades. A todos, sin embargo, les gustaría regresar y reconstruir Venezuela, una tarea que, desde el día que se marcharon, se han propuesto desde el exterior.
Solo 7% de los migrantes venezolanos en el exterior ha regresado al país, según las mediciones de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) publicado en mayo de este año. Basado en el análisis de los datos recogidos en los años 2021, 2023 y 2025 no se identifica una tendencia al retorno claramente diferenciada entre hombres y mujeres. El estudio señala que parece que están retornando, principalmente, la población infantil y los adultos mayores.
Solamente 10% de los migrantes tiene planes de retornar y 8% no sabe todavía. Hay, según los resultados de la encuesta, una disminución de la propensión a retornar entre hombres y mujeres.
Según el país de procedencia el retorno fue mayor desde Ecuador y en segundo lugar se posiciona Colombia. Este país ha sido el mayor receptor de la migración venezolana y dado su carácter fronterizo los movimientos de retorno pueden ser más frecuentes. Según la encuesta realizada en 2025 pareciera que el incentivo por retornar estaría más presente cuando el hogar de origen es pobre.
El Observatorio de la Diáspora Venezolana (ODV), por su parte, publicó el pasado 23 de febrero los resultados de una encuesta realizada a 1.266 migrantes venezolanos de todas las edades. La muestra incluyó personas adultas con formación educativa: cerca del 66% posee estudios de posgrado o educación universitaria completa. Presidido por el sociólogo Tomás Páez, el observatorio indicó que 95% de los encuestados quiere colaborar en la reconstrucción del país, pero solo 11% tiene planes concretos de volver en corto plazo.

A 9% de ellos les gustaría retornar, pero no en poco tiempo, 19% prefiere quedarse afuera y 44,5% de los migrantes consideraría volver a Venezuela solo si mejoran las condiciones de vida. Las condiciones para un posible regreso coinciden: 87% de la diáspora pide, principalmente, seguridad ciudadana.

“La primera condición que debe cambiar es lo que se le pediría a cualquier sociedad: que se garanticen los derechos básicos, incluyendo el derecho más importante que hay, el derecho a la vida”, comenta Páez. Para 2014, cuando se registró una gran ola migratoria, los datos en Venezuela reflejaban aproximadamente 24.980 muertes violentas al año, según datos publicados por el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV).
Páez explica que el derecho a la vida es lo primordial para la diáspora lo que se suma la seguridad jurídica. “Debe haber confianza en las instituciones y en el cumplimiento de la ley. Luego, comienzan las otras preguntas que se hacen los venezolanos en el exterior”, señala. La diáspora se plantea otras condiciones que involucran factores relacionados con lo económico, las oportunidades laborales, los servicios y la educación de los hijos.
Los números lo respaldan: 81% expresó necesidad de tener estabilidad económica. Como tercer requisito indispensable está el funcionamiento óptimo de los servicios públicos con 80%. Por su parte, 74% pidió estabilidad política y 72% posibilidades de empleo.
Al comparar su situación actual con la que tenían en Venezuela, una parte importante de la diáspora venezolana encuestada percibe una mejora relativa: 32,7% considera que su situación es mejor o mucho mejor, mientras que 20,3% señala que es similar.
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