Adrián y la parálisis de la oposición

 

Cuando transcurre un largo periodo y no se consiguen resultados hay que hacer cambios que entren dentro del campo de la lógica. Pero también hay que crear, ingeniárselas, incorporarse incluso en los mercados de la utopía o de lo aparentemente irracional. El caso es que hay que romper a como dé lugar la apatía donde estamos sumidos.

La oposición venezolana de cuatro meses hasta hoy está prácticamente paralizada sin un timonel que conduzca la nave en aguas procelosas. Hay dirigentes destacados ciertamente, pero no un líder que todos reconozcan como tal, digamos “el siervo escogido”. No hay una autoridad que los dirigentes políticos de los partidos que forman un poderoso disenso junto con el pueblo, le siga con respeto y confianza, eso no existe.

El tiempo no da para realizar primarias y seleccionar esa figura que será el líder nacional, el ductor de los demócratas para sustituir al destructor gobierno de Nicolás Maduro. Un régimen que pospuso las elecciones de gobernadores  el año pasado, todo apunta, transcurrido dos meses de 2017, que tampoco se llevarán a cabo las votaciones para alcaldes.

La dictadura irrespeta a la Asamblea Nacional y a sus diputados. El Sebin apresa sus dirigentes políticos. Se acusa al vicepresidente de la República de negocios con el narcotráfico, y no pasa nada. Se mueren los niños por falta de medicina, millones de venezolanos hacen una sola comida al día y otros sacian su hambre en los rebusques de los basurero, y nada pasa.

Bajo este desolador panorama es imperioso se consulte al pueblo quien es su líder preferido para suceder a Maduro a través de dos o tres prestigiosas empresas encuestadoras donde aparezcan los nombres de los dirigentes más acreditados de la oposición. Mientras a la par en los estados y municipios se escojan a través de la metodología de primarias: gobernadores y alcaldes respectivamente. Quizá sea esto una quimera o un acto cándido, pero, ¿por qué?

Por el contrario sería un empujón muy importante para salir del atolladero donde está sumido un inmenso número de desencantados venezolanos. Los cambios hechos en la dirección de la MUD, por ejemplo, no emocionó a nadie.  ¿Hasta cuándo esperar? ¿Esperar, qué? ¿Qué suceda, qué? ¿Qué el CNE dé la fecha? ¿Que el régimen proceda sin la presión de un pueblo organizado? Esto sí serían cuentos de fantasías al estilo de Kafka o Poe.

85% o más de compatriotas ansían un cambio. Desean con vehemencia sacar el pútrido gobierno de Miraflores. Salir  del símil del tristemente célebre “esquiador” que produjo en algunos una  simbiosis de rabia, vergüenza y lástima.

Los venezolanos quieren huir de los movimientos arrítmicos de la pareja presidencial que agrede la salsa y la poseía del movimiento, cuestión de aparentemente poca monta. Del monólogo de sandeces y cerril vocabulario.  Lo de Adrián Solano no es admirable, no es loable, no es digno. Pues, tampoco lo es que el gobierno sea visto universalmente como el más corrupto del planeta. Donde un funcionario con dos rayas sobre la cacha de su “Smith Wesson” lo catapultan hasta la presidencia del Tribunal Supremo de Justicia.

El régimen se tambalea como el esquiador amamantado  de la ubre corrupta de la revolución del siglo XXI. Sin embargo, recalcamos, la oposición debe salir del desconcierto donde se encuentra. Resolver sobre la marcha lo de las candidaturas para deslindarse de esa modorra profunda.

garciamarvez@gmail.com

 

 

 

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivas del autor y no reflejan necesariamente la posición de El Carabobeño sobre el tema en cuestión.

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Rafael García Marvez
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