José Manuel Bolívar, presidente de la Asociación Nacional de Institutos de Educación Privada, Andiep, informó la decisión de los afliados de dar por cerrada la parte de evaluación correspondiente al año escolar que está por cuminar. Aseguró que tomarán el 75% que tenían ya completado muchos grados y lo promediarán como el 100%.
En el programa En Contexto, que conduce Ricardo Graffe por Circuito Exitos, explicó que, al momento de la suspensión, restaba alrededor de un cinco por ciento del contenido académico en la mayoría de los niveles. Los estudiantes de quinto año prácticamente habían culminado todas sus evaluaciones.
En Andiep consideran que las condiciones emocionales derivadas de los recientes terremotos no permiten un retorno a la normalidad académica. Bolívar indicó que existe consenso entre las instituciones afiliadas a Andiep en distintos estados del país sobre la conveniencia de culminar las actividades evaluativas.
La educación del siglo XXI prioriza el desarrollo de habilidades
El representante del gremio sostuvo que la suspensión de las últimas semanas del calendario escolar tendrá un impacto mínimo en los contenidos programáticos. "En la educación del siglo XXI se prioriza el desarrollo de habilidades, actitudes y atributos. Lo más importante en este momento no son esos contenidos que pudieron quedar pendientes".
Añadió que las actividades que sí debieron suspenderse fueron los cierres de proyectos, presentaciones culturales y espacios donde los estudiantes demostraban las competencias adquiridas durante el año escolar. "Estos pensamos retomarlos al inicio del próximo período académico".
Esperan ofrecer un cierre presencial a los estudiantes
Más allá del aspecto académico, Andiep considera importante que los estudiantes puedan reencontrarse antes de finalizar el año escolar para compartir espacios de reflexión y apoyo emocional. Esto dependerá de la culminación de las evaluaciones de los colegios, aunque hasta la fecha ninguno ha resultado con afectaciones severas.
Bolívar explicó que la intención es organizar actividades presenciales, preferiblemente en espacios abiertos, donde niños y adolescentes puedan procesar colectivamente la experiencia vivida tras los sismos. "Pensamos que, en la medida de lo posible, es bueno que los niños y las niñas tengan al menos un cierre en el que puedan verse y realizar actividades de reflexión y apoyo emocional y social".
Indicó que psicólogos, psicopedagogos y equipos de orientación de los colegios permanecen activos para acompañar a las comunidades educativas durante este proceso.
A la espera de lineamientos del Ministerio de Educación
El dirigente gremial precisó que cualquier decisión sobre el cierre definitivo del año escolar dependerá también de las orientaciones que emita el Ministerio de Educación.
Hasta ahora, explicó, la única comunicación oficial ha sido la suspensión temporal de actividades anunciada la semana pasada. "A pesar de que hay muchas cadenas y muchos rumores, hasta ahora no hemos recibido ninguna otra comunicación oficial", señaló.
Una oportunidad para fortalecer la cultura de prevención
Para Bolívar, los terremotos también dejan importantes aprendizajes para el sistema educativo venezolano. Consideró necesario fortalecer la formación en gestión del riesgo mediante simulacros y actividades permanentes de prevención. Podemos tomar como referencia experiencias de países como Perú, donde anualmente se realizan jornadas nacionales de preparación ante sismos. "Quizás eso es algo que los colegios pudiéramos adoptar para que forme parte de nuestra cultura institucional y de prevención".
Más allá de la prevención, Bolívar considera que la principal enseñanza que deja esta tragedia es el valor de la solidaridad. A su juicio, los jóvenes tienen la oportunidad de comprender que situaciones como esta trascienden las experiencias individuales y exigen sensibilidad frente al sufrimiento de quienes resultaron más afectados.
El presidente de Andiep sostuvo que esta experiencia invita a la comunidad educativa a formar ciudadanos capaces de responder con empatía no solo ante desastres naturales. También frente a otras realidades sociales como la pobreza, la falta de vivienda y las dificultades para acceder a la educación.









