Del escenario político anterior solo quedaron escombros, el doblete sísmico saco de escenario a los actores que exhibían como identidad el abuso, la arbitrariedad del autoritarismo y la corrupción. Solo sobreviven y reevalúan sus espacios quienes han sido coherentes, mantienen su espacio a punta de coraje y visión política clara en permanente acción y redefinición, aún en medio de las dificultades, esa lista la encabeza MCM.
Nuevos actores emergieron frente a la necesidad de un liderazgo para fortalecer la esperanza que ha abierto María Corina.
Este sentido histórico brotó de las entrañas telúricas de un país acorralado perseguido, torturado, asesinado, hambriento de justicia, libertad y democracia.
El gobierno obstinado en mantener el control social, amplió su prontuario criminal, al desentenderse del rescate de sobrevivientes, obstaculizar la ayuda humanitaria, la evidencia circula por las redes. En contraste, una valerosa, noble, solidaria ciudadanía asumió la tarea.
Es necesario resaltar la carga ética que conllevaba su acción. El país asistió al estrellato de una ciudadana ejemplar que enfrentó el vandalismo de cuerpos policiales que pretendían sustraer dinero de las víctimas, no lo permitió haciendo papelillo de fajos de billetes de cien dólares, en un país que ha recibido desde el poder lecciones de saqueo y despojo nacional. El pueblo se puso los guantes de la dignidad, la ética, noqueó frente al país, frente a las delegaciones internacionales, al bandidaje del Destructivismo del Siglo XXI.
Ningún cuerpo militar o policial pudo detener al desesperado ejército de motorizados que acudía en enjambres hacia la Guaira, con coraje y provisiones en auxilio a las víctimas.
Una ciudadanía valerosa, noble, arrojada, se sobrepuso al terror, al miedo, arrancó la máscara y tiró de la tarima al gobierno encargado, sus instancias gubernamentales, partidistas.
Un nuevo escenario plantea debates y nuevas definiciones. Hay que crear escenarios de dilucidación y claridad, es necesario crear y fortalecer un liderazgo abnegado que fortalezca la propuesta de cambio que ha abierto MCM, al país noble, ético, libertario y democrático.




