Los terremotos del 24 de junio no solo dejaron edificios agrietados, carreteras afectadas y miles de familias desplazadas. Sus efectos también comenzaron a sentirse silenciosamente en los comercios. Mientras el puerto de La Guaira reducía drásticamente sus operaciones por los daños sufridos durante el doblete sísmico, toda esa carga internacional destinada al centro del país fue redirigida hacia Puerto Cabello, modificando en pocos días la dinámica logística de una región acostumbrada a operar bajo otros tiempos.
El incremento del volumen de mercancía puso a prueba la capacidad operativa del principal puerto del estado Carabobo. Contenedores acumulados, demoras en los despachos, limitaciones de equipos y dificultades para movilizar la carga comenzaron a generar preocupación en los comercios e importadores que dependen del abastecimiento constante para mantener abiertos sus negocios.
El panorama, sin embargo, todavía está lejos de convertirse en una crisis de desabastecimiento. Así lo explica Ernesto Abbas, presidente de la Cámara de Comercio de Valencia, quien asegura que las empresas afiliadas han logrado amortiguar el impacto gracias a los inventarios que mantenían antes de la emergencia, un escenario que se repite en toda la región.
"Las compañías con las que hemos conversado cuentan con suficiente stock para responder a la demanda mientras se normaliza la situación. Hay retrasos, sí, pero no estamos hablando de un escenario de escasez."
Diez días de retraso
El principal problema no está en la llegada de la mercancía al país, sino en el tiempo que tarda en salir del puerto y llegar finalmente a manos de los consignatarios, explicó Abbas,
Según los reportes manejados por la Cámara de Comercio, algunos cargamentos están registrando demoras cercanas a los diez días respecto a los tiempos habituales de entrega. Es un retraso que obliga a las empresas a reorganizar inventarios y modificar cronogramas de distribución.
Parte de esas dificultades fueron abordadas recientemente durante una reunión del Comité de Puertos y Aduanas (COPA) en la que participaron autoridades y representantes del sector privado. La intención era identificar los principales cuellos de botella y plantear soluciones que permitan agilizar las operaciones.
Entre los problemas más urgentes figura la disponibilidad de transporte para movilizar rápidamente los contenedores desde los patios portuarios hasta las almacenadoras. También el suministro de combustible para las unidades de carga.
A ello se suma otra limitación importante: la capacidad de las grúas utilizadas para descargar los buques. "Nos informaron que en los próximos días entrarán en funcionamiento tres grúas adicionales. Eso debería ayudar a acelerar significativamente el proceso de descarga y disminuir los tiempos de espera".
Una nueva preocupación: los apagones y daños en Termocarabobo
Mientras el sector intenta adaptarse a los cambios logísticos, otra dificultad vuelve a poner presión sobre la actividad económica.
Los cortes eléctricos se han intensificado nuevamente en distintos municipios de Carabobo luego de que el gobernador Rafael Lacava informara que los terremotos ocasionaron daños importantes en la central Termocarabobo. Se afectaron aproximadamente 600 megavatios de generación eléctrica.
Aunque cerca de 150 megavatios ya habían sido recuperados semanas atrás, la capacidad del sistema continúa comprometida y las interrupciones del servicio volvieron a hacerse frecuentes. "Hay comercios que reciben hasta dos cortes eléctricos en un mismo día y algunos superan las seis horas. Eso afecta la producción, el funcionamiento de los equipos y la atención al público", advierte Abbas.
Para el dirigente empresarial, la situación obliga tanto al sector productivo como a la ciudadanía a hacer un uso más eficiente de la energía disponible.
"Colocar los aires acondicionados a 21 grados en lugar de 16 o 17 representa un ahorro importante. También debemos reducir el uso innecesario de equipos que funcionan mediante resistencias eléctricas. Hoy ese es un lujo que simplemente no podemos darnos."
Abbas reconoce que las autoridades han realizado esfuerzos para recuperar parte de la generación perdida, aunque considera que el sistema eléctrico volvió a colocarse en una posición vulnerable justamente cuando comenzaba a mostrar signos de recuperación. "Hace apenas unas semanas sentíamos un alivio. Ahora nuevamente enfrentamos una situación compleja."
La apuesta por la autogeneración
Frente a ese escenario, la Cámara de Comercio insiste en una propuesta presentada incluso antes de la emergencia sísmica.
Se trata del programa Una Luz para el Comercio, un proyecto diseñado para facilitar el acceso de los comerciantes a sistemas alternativos de generación eléctrica mediante financiamiento especial.
La iniciativa plantea liberar dos puntos del encaje legal para permitir que la banca otorgue créditos destinados a la adquisición de plantas eléctricas, paneles solares y otras soluciones energéticas para pequeños y medianos comercios.
El objetivo inicial era beneficiar a cerca de 8.000 establecimientos comerciales en todo el país. "Hemos insistido en que esa propuesta cobra todavía más importancia después de los terremotos. Tener fuentes propias de energía ya no es solamente una ventaja competitiva; se está convirtiendo en una necesidad para garantizar la continuidad de las operaciones."
Mientras la propuesta espera una respuesta del Ejecutivo nacional, Abbas destaca el respaldo brindado por el Banco Nacional de Crédito (BNC), institución que decidió incorporarse al proyecto para facilitar mecanismos de financiamiento dirigidos inicialmente a los afiliados de la Cámara de Comercio de Valencia.
Para el dirigente gremial, la recuperación económica de la región dependerá ahora de dos factores que avanzan al mismo tiempo: restablecer la infraestructura dañada por los terremotos y fortalecer la capacidad de adaptación del sector privado frente a una emergencia que todavía sigue modificando la dinámica productiva de Carabobo.









