Bebé nació horas antes de los terremotos en La Guaira y su mamá se refugia con él en Valencia

La casa de la familia en Catia La Mar tiene grietas en las paredes, pero prefieren no regresar a La Guaira por la salud del bebé
(Foto: Cortesía)

16 horas antes del terremoto, Andrea Manzanares había dado a luz. Era la 1:35 de la madrugada del 24 de junio y su hijo nació prematuro, a ocho meses de gestación, en el Hospital José María Vargas de La Guaira, conocido como el Seguro Social. Fue un parto normal y el bebé fue al retén. Andrea subió a recuperarse en el piso 3. Y a las 6:04 p. m., cuando apenas se estaba girando para levantarse de la cama después de una noche y un día agotadores, el edificio comenzó a moverse.

"Yo quise pararme a buscar al niño en donde estaba, pero el movimiento fue tan fuerte que mi mamá y yo, que estaba conmigo, nos caímos porque era demasiado fuerte el terremoto, aparte de que estábamos en un piso 3", recuerda Andrea.

En la habitación había otras pacientes. Ninguna pudo salir corriendo. Todas tenían dolor porque acababan de tener a sus hijos. Tuvieron que esperar, tiradas en el piso, que dejara de temblar. "Fue horrible."

Cuando el movimiento paró, su mamá subió a buscar al bebé al retén. Andrea bajó sola, como pudo, a la salida del hospital. Esperó. El hospital tenía el techo derrumbado, las cerámicas rotas, las tuberías de agua y electricidad fracturadas. Su hijo había estado con oxígeno en el retén, como protocolo de la unidad neonatal, pero cuando se lo entregaron, respiraba solo. "Él nunca necesitó oxígeno ni nada. Incluso hasta ahora no necesita oxígeno, gracias a Dios."

21 horas a la deriva

Desde las 6:06 p. m. del día del terremoto hasta las 2:00 p. m. del día siguiente, Andrea, su mamá y el recién nacido permanecieron afuera del hospital. Sin cuarto. Sin cama. Sin saber qué venía. "Nos quedamos afuera del hospital a la deriva", dijo.

El jueves 25 los trasladaron al Hospital Pérez Carreño en Caracas. El bebé llegó con ictericia, esa coloración amarilla frecuente en recién nacidos, especialmente los prematuros. Los dejaron un día más internados. El viernes en la noche les dieron el alta. Andrea no pudo bajar a La Guaira porque las vías estaban tomadas por maquinaria y ayuda humanitaria. Se quedó en casa de un amigo en Caracas hasta el domingo, cuando viajó a Valencia, donde vive su familia.

Andrea se fue a La Guaira por su esposo y su trabajo. Ahora está de vuelta, pero no por elección sino por necesidad: la descomposición de los cuerpos en las zonas afectadas hace imposible llevar a un recién nacido al litoral. Y, además, el bebé nació con pie equinovaro en ambas piernas, una condición que requiere seguimiento semanal con especialistas. Tiene las dos piernas enyesadas. "No puedo estar yendo y viniendo en las condiciones que está el estado ahorita", explicó.

El esposo regresó a La Guaira

La mañana de este lunes 13 de julio. El esposo de Andrea se regresó a La Guaira porque lo llamaron de su empleo. Todas las pertenencias del matrimonio están allá, así como las cosas del bebé que no pudieron trasladar. La casa en Catia La Mar tiene grietas en las paredes y están a la espera de inspección.

Andrea está en la urbanización Montesacro, en el sur de Valencia, en la casa de su mamá. Son siete personas en dos cuartos.

Lo que más necesitan en este momento no es comida ni ropa. Es la reparación del techo del cuarto donde duerme Andrea con el bebé. Cuando llueve todo se moja.

"Lo que necesitamos es la reparación del techo del cuarto donde dormimos porque está dañado y cuando llueve se moja mucho", dijo Andrea.

El bebé, con todo lo que pasó, está bien. "De salud está perfecto. Lo único es el tema de los pies, pero los especialistas me han dicho que ha evolucionado bien".

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Bebé nació horas antes de los terremotos en La Guaira y su mamá se refugia con él en Valencia

(Foto: Cortesía)
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