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Al haber validado todos los estados de la República y hacerlo, holgadamente, con un respaldo de más de 235.000 adherentes Acción Democrática se convierte, una vez más en su historia, en el primer partido de la alternativa democrática venezolana. este hecho nos llena de orgullo y nos alegra, pero también lo asumimos con la humildad que nos otorga la sindéresis de nuestra experiencia. igualmente comprendemos que se trata de un nuevo compromiso, muy serio, con nuestros conciudadanos de toda venezuela.

También sabemos que no solo fueron a validar por Acción Democrática nuestros militantes, sino una legión de decenas de miles de ciudadanos que vuelven a vernos como el instrumento de lucha necesario para conducir los grandes retos que se nos avecinanEs que en  épocas de crisis los pueblos voltean a buscar a sus líderes más connotados, a los de mayor y mejor experiencia de Estado para conducir sus destinos. Este es un triunfo de miles de militantes que lo dieron todo por su partido, pero no de forma anárquica sino bajo la conducción política de una dirección de gente experimentada liderada, qué duda cabe, por Henry Ramos Allup el dirigente más curtido y mejor equipado, intelectual e ideológicamente, de la alternativa democrática venezolana.

Los pueblos cometen errores, pero escarmientan y se recuperan. La historia está llena de ejemplos, así ocurrió en Alemania al término de la segunda gran guerra: los alemanes buscaron a un líder honorable, como Konrad Adenauer, para que condujera el tránsito de la era nazi a una de progreso en paz y bienestar, los franceses al General Charles Degaulle, los ingleses a ese gran hombre de Estado que fue Winston Churchill; los italianos a Alcides De Gáspari. Ahora bien, tal como he venido sosteniendo, la candidatura de Henry Ramos Allup tiene el privilegio de no haber sido una imposición partidista, sino una exigencia de la sociedad civil que al buscar afanosamente un líder con experiencia, rectitud, coraje y talento, ha encontrado en Henry al hombre de las circunstancias, el que puede garantizar la estabilidad imprescindible para producir el cambio de manera electoral, pacífica y constitucional, sin necesidad de buscar confrontaciones fratricidas indeseables.

Los pasados días 25 y 26 de marzo, contra todas las previsiones y cálculos del régimen, incluso ¿por qué no reconocerlo? ante nuestro propio asombro, los ciudadanos venezolanos decidieron, a través de las ondas invisibles de la solidaridad,  validar mayoritariamente por AD.  En los centros de validación vimos gente de todas las edades y de diversa condición social. Salieron del Country Club y del 23 de enero, de Chacao y de Catia, miles de venezolanos a validar al partido del pueblo.

Vimos con alegría la presencia de la madre de Leopoldo López, Antonieta Mendoza de López y nos trajo a la memoria la tradicional vinculación de los  Mendoza y López con AD. Recordamos a Don Eduardo Mendoza, quien fue el miembro de gabinete más joven de Rómulo Betancourt en 1945 y también a Leopoldo padre, quien presidió nuestra emblemática Fundación Gran Mariscal de Ayacucho, la que formó a los gerentes mejor preparados del sector privado de Venezuela. Sin olvidar el afecto solidario, de todos los adecos, en la exigencia por la liberación de Leopoldo, el preso que está libre y cuyos carceleros están presos por la ignominia de esa injusta como arbitraria prisión.

También estuvieron Américo Martín, ex Secretario juvenil de AD, quien después de hacerse una dura autocrítica, por su pasado guerrillero contra gobiernos democráticos, abandonó las armas y se incorpora hoy, junto a Héctor Pérez Marcano (nuestro Primer Presidente de la FCU y compañero de Américo en la invasión cubana por Machurucuto), a la validación de su viejo partido. Así como también Antonio Paiva ex integrante de “Los Aguiluchos” grupo que secuestró un avión de Avensa para protestar contra el gobierno de nuestro compañero Betancourt. Todos integrantes de la verdadera izquierda, la idealista, que sí arriesgó el pellejo y luego de  asumir su error pagaron, esa equivocación al margen de la ley, con cárcel y, luego, se reintegraron todos a la vida democrática.

Ah, pero también coincidieron ellos con Virginia, hija de Rómulo Betancourt, acompañada de sus hijos Alvaro el escritor y Sergio el gran cantante venezolano.  Fue el reencuentro de la Venezuela democrática que decidió que Acción Democrática se convirtiera, otra vez, en el primer partido de Venezuela. Gracias a todos nuestros conciudadanos podemos decir, con el mayor de los orgullos: ¡Sí hay futuro! AD lo garantiza amalgamando a  todos los sectores democráticos, eso sí con humildad, pues solo nadie puede. We came back. ¡Volvimos!

 




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