Las aguas rosadas de Las Cumaraguas sirvieron de inspiración para una historia sobre esfuerzo, resistencia y trabajo invisible. El pasado 8 de mayo, estudiantes de Comunicación Social de la Universidad Arturo Michelena (UAM) presentaron en las instalaciones de Ecovisión el documental “Agua Rosa: Manos de sal”, una producción audiovisual que retrata la realidad humana detrás de las salinas ubicadas en el occidente venezolano.
La premiere reunió a docentes, familiares, estudiantes e invitados especiales, quienes asistieron para conocer un proyecto que pone el foco sobre las condiciones laborales y económicas de los trabajadores salineros, un sector pocas veces retratado dentro de las narrativas audiovisuales contemporáneas del país.
Con una duración de 21 minutos, el documental fue estructurado en tres bloques bajo formato televisivo y combina imágenes de archivo, planos documentales y testimonios directos de quienes viven diariamente entre montañas de sal, altas temperaturas y extensas jornadas de trabajo.
La directora general del proyecto, Lucía Yamarte, explicó que la intención principal fue mostrar la dimensión humana detrás de un paisaje que muchas veces es visto únicamente desde lo turístico o visual.
“Queríamos hablar de las personas que están detrás de esas aguas rosadas. Hay familias enteras que dependen de este trabajo y que viven una realidad muy compleja. Sentimos que era importante contar esa historia desde la sensibilidad y el compromiso social”, expresó durante la presentación.
Los salineros
El documental aborda no solo el trabajo físico de los salineros, sino también las dificultades económicas, el desgaste corporal y la relación casi ancestral que mantienen con las salinas de Las Cumaraguas. A través de los testimonios, la pieza expone cómo generaciones enteras han sobrevivido gracias a un oficio artesanal marcado por la dureza del clima y la incertidumbre económica.
Las imágenes muestran manos agrietadas por la sal, largas caminatas bajo el sol y rostros atravesados por el cansancio, pero también por el orgullo de quienes han convertido ese trabajo en parte de su identidad.
Uno de los aspectos más valorados por los asistentes fue precisamente el tratamiento humano de la historia. Lejos de centrarse únicamente en datos o explicaciones técnicas, la producción apuesta por la cercanía emocional con los protagonistas y por una narrativa que intenta comprender la vida cotidiana dentro de las salinas.
“Muchas veces estos sectores quedan invisibilizados. Se habla muy poco de ellos y sentimos que el periodismo también tiene la responsabilidad de mirar hacia esos espacios donde casi nunca apuntan las cámaras”, comentó uno de los integrantes del equipo de producción durante el encuentro posterior a la proyección.
La propuesta también representa un ejercicio académico que busca conectar la formación universitaria con las realidades sociales del país. Para los estudiantes involucrados, “Agua Rosa: Manos de sal” funcionó como una experiencia de inmersión periodística y documental en comunidades alejadas de los grandes focos urbanos.
Durante la actividad, varios asistentes destacaron la calidad visual y narrativa del proyecto, especialmente por el uso de recursos audiovisuales para transmitir sensaciones vinculadas al agotamiento físico, la rutina y la resistencia de los trabajadores.
Oficios frágiles
El documental además reflexiona sobre la fragilidad de ciertos oficios tradicionales en Venezuela y sobre cómo muchos trabajadores continúan sosteniendo actividades productivas en medio de dificultades estructurales y económicas.
La proyección cerró con aplausos y comentarios positivos del público, que resaltó la importancia de impulsar este tipo de iniciativas desde las universidades y medios regionales.
Para los realizadores, el objetivo ahora es lograr que la producción pueda difundirse más allá de la premiere y alcanzar nuevas audiencias a través de plataformas digitales y televisión regional.
“Nos gustaría que más personas conozcan esta realidad y entiendan lo que existe detrás de estas aguas rosadas. No es solamente un paisaje bonito; hay historias humanas muy profundas allí”, concluyó Yamarte.
Con “Agua Rosa: Manos de sal”, los estudiantes de la UAM apostaron por un periodismo audiovisual que mira hacia los márgenes y que encuentra en las pequeñas historias cotidianas una forma de retratar la complejidad social venezolana.









