Armando.Info: Del apuro solo quedó el desastre de las Opppe

La consigna de Hugo Chávez en 2010 fue la de atender cuanto antes a los damnificados por los deslaves, y de ello se encargó la recién creada Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales (Opppe). Sembró moles masivas de estilo soviético en el estado Vargas, hoy La Guaira, recurriendo a la asignación de contratos a dedo y a una dudosa supervisión técnica para cumplir los plazos perentorios. El resultado después del reciente doblete sísmico: 16 de sus torres colapsaron, y otras 27 quedaron listas para la demolición

Frente al amasijo de escombros con formas imposibles, una mujer de rostro ajado espera por una mínima retribución. Han pasado 14 días desde que el doble terremoto destruyó buena parte de las edificaciones del Litoral Central de Venezuela. La mujer, María P., ya solo quiere recuperar el cuerpo de su hermana, atrapado entre las columnas y placas de concreto, las unas pulverizadas y las otras apiladas como panquecas, que hasta el 24 de junio conformaban los 12 pisos de la torre H del urbanismo Opppe 26, en Caraballeda, estado La Guaira (hasta 2019, estado Vargas). “Mi hermana siempre estuvo contenta de vivir en la Ope desde que le dieron su apartamento hace 14 años”, masculla.

Entre las ruinas cuesta imaginar cómo era la disposición original de las torres del complejo Opppe 26 que se desmoronaron a pocos metros de la avenida José María España, entre playa Los Cocos y playa Sheraton. “Las Ope A, B y C y las G, H, I estaban en el medio; fueron las que se cayeron”, orienta un hombre, de paso, a los reporteros de Armando.Info. La voz se le quiebra; dice que varios miembros de su familia murieron allí. 

Como si delimitaran la arena de un coliseo funesto, alrededor del foso de cascotes otras seis torres del urbanismo quedaron en pie, tres de cada lado, pero con notables daños estructurales. Dejaron a la vista sus apartamentos, sin paredes y con columnas agrietadas. Es un atisbo de la intimidad cotidiana que los sismos gemelos del Día de San Juan detuvieron: camisas que cuelgan todavía, camas pegadas a paredes que ya no están, y en los espacios de la planta baja, donde solían funcionar esos negocios vecinales, característicos de los edificios que levantó la gubernamental Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales (Opppe, siglas que dan nombre a los conjuntos residenciales), se encuentran carritos de perros calientes aplastados y locales que fueron bodegas, ahora apenas identificables por los carteles de cartulinas de colores con precios de víveres escritos a mano. 

Del apuro solo quedó el desastre de las Opppe

La Opppe nació en octubre de 2009 por un decreto del presidente Hugo Chávez, que le asignaba la misión de “identificar, planificar, proyectar y ejecutar acciones urbanísticas, arquitectónicas o paisajísticas de carácter extraordinario”. Pero ese cometido se resumió desde 2010 en atender con carácter de urgencia a los damnificados por los deslaves de ese año, que afectaron a los estados Falcón, Miranda, Distrito Capital y Vargas, algo que otro decreto de Chávez, este de emergencia en diciembre del mismo año, consagró.

Desde entonces la premura se convirtió en la piedra fundacional de muchas ope -como la gente se refiere coloquialmente a estos urbanismos-, entre ellas, las de Caraballeda.

El presidente fundador y cara emblemática de la Opppe fue el arquitecto Francisco Farruco Sesto Novas, quien era al mismo tiempo ministro de Cultura y ministro de Estado para la Reconstrucción Urbana de Caracas (2010-2013), este último despacho que luego se convertiría en Ministerio para la Transformación Revolucionaria de la Gran Caracas. Además de desarrollos habitacionales, la Opppe también erigió el controvertido nuevo Mausoleo para El Libertador, Simón Bolívar, en el centro norte de la capital venezolana, y se le confiaron proyectos como el monumento conmemorativo del bicentenario del 19 de Abril, una Plaza de la Revolución en los espacios de la avenida Bolívar, o el Parque Bolívar en terrenos de la base aérea de La Carlota, todos en Caracas.  

La Opppe 26 ilustraba el prototipo de una mole urbana de estilo soviético, que a ratos recordaba el modelo de los Plattenbauten de la RDA, la antigua Alemania comunista. Este proyecto masivo de vivienda popular agrupaba 876 apartamentos distribuidos en 12 torres, de 12 pisos cada una, de acuerdo con documentos oficiales de la época de construcción. Si se considera como base para el cálculo la convención de una familia nuclear de cuatro miembros, en todos esos apartamentos vivían algo más de 3.500 personas. Habitaban una zona altamente sísmica, que ya con el terremoto de 1967 fue escenario del desastre de la Mansión Charaima. Quizás no tenían suficiente conciencia de ello, pero el doblete sísmico del reciente 24 de junio les ofreció una terrible evidencia. 

Sin embargo, el de las torres Opppe 26 no fue el único complejo residencial de su tipo que colapsó en el Litoral Central a raíz de los sismos. En un recorrido por la zona cero de la destrucción, Armando.Info comprobó que muchos de ellos fueron vulnerados; todos, en realidad, pero en diferentes medidas.

El conteo, visual y directo, determinó que de las 43 torres Opppe, agrupadas en nueve urbanismos construidos por esa oficina presidencial entre Playa Grande, al oeste, y Tanaguarena, al este, 16 se desplomaron, o casi cuatro de cada diez. Las restantes 27 (63%) se mantuvieron en pie pero con daños estructurales de consideración; algunas de ellas exhiben en sus fachadas una gran letra D, pintada con spray, que en la jerga de la emergencia indica que se deben demoler. 

La mayoría de los urbanismos de esa franja, 90% de ellos -Opppe 26, 27, 22, 30, 33 y 34-, se concentraron en Caraballeda. Dos más en Tanaguarena -la 25 y 35- y uno en Playa Grande. Entre todos ellos, de acuerdo con cifras oficiales de la Opppe, sumaban 3.637 apartamentos, lo que equivale a poco más de 14.500 personas potencialmente afectadas por los sismos. Una cifra conservadora si se tiene en cuenta que cada torre de 12 pisos tenía entre 8 y 16 apartamentos por piso, de acuerdo con el relato de varios rescatistas en el terreno.

Las ope del entonces estado Vargas fueron construidas entre 2011 y 2013 a todo galope. La prisa se manifestó en contratos asignados a dedo a empresas con experiencia desconocida en el ramo de la construcción, en la opacidad en la administración de los fondos y en la dudosa evaluación de los terrenos donde se edificaron los urbanismos, factores todos que pudieron servir como catalizadores de una tragedia que entonces tan solo se incubaba. 

Viviendas ‘dignas’, elecciones y poder

La Opppe era una oficina con jerarquía presidencial que detentaba poder. Un signo tangible de ello era la ubicación de su sede, en el tercer piso del Palacio Blanco, frente al Palacio de Miraflores, durante el mandato de Hugo Chávez.

Fue la entidad que tuvo a cargo la construcción del mayor número de viviendas dentro del plan de emergencia 2011-2012. Le asignaron la construcción de 11.188 de un total de 33.476 viviendas, es decir, 33,4% del total de casas y apartamentos asignados para atender la emergencia en el área metropolitana de Caracas. 

Por su eficacia, pronto se volvió una bandera de la gestión chavista. Conseguir un techo propio era una de las inquietudes más importantes entre la población tradicionalmente excluida y no solo de los damnificados de desastres naturales. Además de una justa reivindicación, satisfacer esa demanda constituía un atractivo señuelo electoral.

Con su voz ronca, Farruco Sesto adquirió la categoría de animador en las frecuentes transmisiones especiales de los canales oficiales de TV. "Antes los pobres iban para la orillita, para las quebradas, para los sitios de riesgo, y ahora se están viniendo para donde la ciudad está constituida, con su equipamiento, su servicio, su metro, su escuela, equipamiento de salud, museo, todas las facilidades", presumía en una de esas transmisiones de 2012. En otra de ese mismo año -año en el que se reveló el cáncer que llevaría a Chávez a la muerte en marzo de 2013-, Sesto aclaraba que “el presidente hace esto con mucho amor. Él está con nosotros, esto lo ve por televisión. Él quisiera estar en todas las entregas. Al final, lo importante es hacer el trabajo para nuestro pueblo, para familias con dificultades”. En esta ocasión, informó que la Opppe estaba construyendo 4.300 viviendas en Vargas. 

El Litoral Central fue uno de los epicentros de aquella batida de construcción y propaganda. Allí la Opppe no solo levantaba edificios. Por ejemplo, también en 2012, Sesto asistió a entregas de “viviendas dignas”, unas casas hechas con el sistema constructivo Forsa, en el sector Los Corales de Caraballeda.

En enero de 2011, apenas tres meses después del decreto de emergencia por las lluvias, que se prorrogó varias veces, la Opppe pasó a ser una fundación de Estado con patrimonio propio y atribuciones para manejar fondos, otra muestra del poder que iba acumulando y de cuyo ejercicio nunca ofreció reportes detallados. 

De acuerdo con la Memoria y Cuenta del Ministerio del Despacho de la Presidencia, ente al cual respondió siempre la Opppe hasta su reciente desactivación en febrero de 2026, entre 2011 y 2015 la oficina manejó un presupuesto de casi 3.300 millones de dólares (exactamente 3.273.625.727,15), según cálculos hechos a partir de la tasa de cambio oficial de la divisa en cada uno de esos años. Pero su ejecución no aparece desglosada. En las Memoria y Cuenta de 2011 y 2012 apenas se informaba que los cuantiosos montos se destinaron a “contribuir a las mejoras y soluciones de los problemas urbanísticos, arquitectónicos y paisajísticos a nivel nacional”. A partir de 2013, ni siquiera se molestaron en enunciar algún proyecto específico.  

Durante ese quinquenio, el de 2012 fue el año de mayor prosperidad para las arcas de la Opppe. Tuvo a su disposición un presupuesto de unos 1.200 millones de dólares (la cifra:1.169.517.397,90). No en balde se trataba de un año electoral, en el que, en octubre, un Chávez ya cerca de morir conseguiría reelegirse frente al candidato opositor, Henrique Capriles Radonski. Otro dato de ese sprint electoral se encuentra en los documentos del Ministerio de la Presidencia: tan solo en 2012 la Opppe entregó 2.306 viviendas en Vargas (hoy La Guaira) y 240 en Caracas.

Entre deslices

A finales de 2021, Sesto -apartado de la Opppe desde seis años antes- participó en un encuentro en Madrid, junto a Mario Isea, entonces embajador de Venezuela en España, para exponer las bondades de la Gran Misión Vivienda Venezuela ante un grupo de miembros españoles de la llamada Plataforma de Afectados por la Hipoteca de Madrid y Leganés. Ante la audiencia, Sesto reconoció: “No hacíamos estudios de suelo. Teníamos mucha urgencia por entregar las viviendas”, de acuerdo con la reseña del evento publicada por el medio digital Al Navío

De acuerdo a un reporte posterior de 2023, publicado en la revista colombiana Ciudades, Estado y Política, durante una serie de debates que tuvieron lugar en 2013 y 2015 en las sedes caraqueñas del Museo Nacional de Arquitectura (Musarq) y la petrolera estatal Pdvsa, el arquitecto Lucas Pou Ruán, sempiterno socio de Farruco Sesto, habría afirmado que “en ese momento de crisis [refiriéndose al año 2011], tuvimos que empezar a diseñar los proyectos sin terreno ni variables urbanísticas determinadas, en paralelo se desarrollaba el proceso de selección de suelo, ocupación y expropiación de parcelas vacías u ocupadas por aparcamientos o instalaciones provisionales de fácil demolición. Los primeros edificios están determinados por la naturaleza de la emergencia, son muy sencillos, pero tienen las condiciones de habitabilidad necesarias para vivir bien”. Otra reseña sobre aquellos debates calificó como “marcha forzada” las circunstancias en la que los encargados de la Opppe abordaron su vasta misión.

Pou Ruán hizo carrera en la Opppe. Se desempeñó primero desde 2010 como Coordinador de Ejecución de Proyectos. Luego, en febrero de 2011, se le designó Director de Ejecución de Proyectos y, poco después, como Director de Proyectos, hasta alcanzar su último cargo en 2012 como Director de Arquitectura del organismo, responsabilidad que asumiría hasta 2014.

En entrevista telefónica con Armando.info, Pou defendió la gestión de la Opppe, descartando que el apuro condicionara sus obras. “Ese es un trabajo que se hizo en dos años”, aseveró. “La interpretación de la premura no tiene nada que ver con el trabajo que hace uno. ¿Qué quiero decir? Que todo el trabajo se hace bajo unas condiciones profesionales, absolutamente responsables. Es decir, en un proceso de ese tipo, rápido, lento, como sea, lo que es que nunca, nunca, se obvió lo que son [sic] los pasos profesionales: proyectos, cálculos, estudios de suelo, o sea, porque hay que hacer todo lo que hay que hacer”. Sobre los informes publicados que le citan sobre la rapidez de los trabajos, negó que haya usado esas palabras: “Yo no dije eso (...) esas son especulaciones”.

Consultado sobre si los proyectos de la Opppe en Vargas contaron con alguna consideración especial por su desarrollo en una zona sísmica, respondió de una manera más bien genérica: “Había una unidad, vamos a decir, que dirigía los estudios de suelo, tenía alguna capacidad de producir estudios de suelo propios, pero básicamente se contrataban empresas, empresas especializadas, por supuesto, en estudios de suelo, y ellas se encargaban de perfilar cuáles eran las características del suelo para luego darle esa información a empresas especializadas en lo que es la ejecución de los pilotajes [fundaciones]”.

La vaguedad de su respuesta tendría por base el hecho de que, por decisión propia, no habría querido involucrarse en contrataciones y gestión de obras: “Yo dije ‘no quiero, no quiero tener que ver con contratos, no quiero tener que ver con esto, no quiero’. Bueno, por razones de ocuparme de lo que a mí me gusta hacer, que es proyectar”. Si bien admite que tuvo una participación directa en el complejo de edificios de la Opppe en Montalbán, otro en Santa Mónica, además del Mausoleo de El Libertador, todos en el área metropolitana de Caracas, puntualiza que por sus manos no pasó ni uno solo de los proyectos de construcción de viviendas en el estado Vargas: “Cuando yo llegué a la Opppe esos proyectos ya estaban como prototipos, estaban ya diseñados”. Recuerda entonces que el encargado de los proyectos de viviendas de las Opppe, tanto en Vargas como en Caracas, fue Gilberto José Rodríguez González, Director de Proyectos y Director de Estrategias de la Opppe entre 2010 y 2014. Armando.info intentó contactar a Rodríguez González través de sus redes sociales y correo electrónico, sin recibir respuesta. 

También se envió una solicitud de entrevista a Francisco Farruco Sesto, tanto a través de su correo electrónico personal como por redes sociales, pero a la hora de cierre de la presente edición no se había obtenido respuesta alguna de su parte.

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