Foto: Armando Díaz
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La noche cayó sobre el cielo carabobeño y las barricadas continúan en su sitio. Naguanagua y Valencia vivieron en horas de la tarde una fuerte represión y sus vestigios quedan reflejados en las calles.

El último ataque registrado fue en la zona de La Campiña a las 6:35 p.m cuando la Guardia Nacional Bolivariana arrojó cuatro bombas lacrimógenas contra los manifestantes.

A las 8:00 p.m la soledad comenzaba a imperar en las calles, sin embargo en la esquina del Centro Comercial Omnicentro un grupo de 30 personas se mantenía en guardia ante cualquier presencia de la GNB o de algún cuerpo policial.

En otros puntos de la avenida Universidad quedaban restos de basura, caucho y madera ardiente. El humo se perdía entre la oscuridad de las calles que no tienen alumbramiento desde hace varios meses.

Sin embargo la lluvia ahuyentó a los manifestantes que según algunos miembros de la resistencia, permanecen en los sitios. Afirman que se mantienen ocultos mientras recuperan fuerzas para volver a salir.

La avenida Bolívar está  desolada. Una gran cantidad de barricadas; hechas con rejas y alambres impiden el paso. Un hombre esta cerca a una de ellas y pide ayuda. El caucho de su moto se espichó cuando un vidrio se le clavó en el caucho trasero. Es el segundo que se le daña en un día y la lluvia empieza a caer de a poco. Teme que no llegar a su casa.

 

 




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