El curare es el nombre genérico dado a los diversos tipos de veneno que utilizan los indígenas en Venezuela. El yanomami utiliza dos tipos o especies vegetales que obtiene en forma silvestre de la selva. De la savia de la Virola Elongata se extrae el veneno que se utiliza comúnmente para la cacería y de la corteza de un arbusto del género Strychnos se extrae el veneno para aplicar en las puntas de las flechas que serán utilizadas en las incursiones no bélicas. El proceso de recolección de la materia prima se realiza en la época de verano, aun cuando la elaboración del veneno puede ser durante todo el año.
El curare que se utiliza para la cacería se extrae directamente de la savia del árbol y es utilizado para cubrir las puntas de las flechas. La corteza del arbusto es rallada y se tuesta mezclándola con otros ingredientes vegetales para hacerlo más fuerte, luego se guarda envuelto en hojas hasta el momento de la preparación definitiva. Las puntas de las flechas son untadas con este veneno, especialmente preparadas para la guerra y se diferencian en forma y tamaño de las tradicionalmente empleadas en cacería. En la preparación final del curare o veneno se elabora un embudo con hojas que luego es atado a la parte inferior de los postes de la vivienda para asegurar su estabilidad, debajo del embudo se coloca una tapara o totuma y dentro de el se coloca la mezcla vegetal anteriormente conservada agregándole agua caliente, el veneno fluye hasta la totuma y de allí es sacado a través de un pincel hecho de fibras vegetal y con este se untan las puntas de las flechas que se secan suspendidas sobre un fogón. Se aplica varias capas de veneno repitiendo este procedimiento. El efecto del veneno sobre las presas de cacería es de poca duración y su acción solo es letal en animales pequeños.
En la cultura indígena piaroa se le llama manewa al curare y es utilizado para impregnar las puntas de los dardos con los cuales se da caza a ciertos animales. Su efecto es inmediato produciendo parálisis muscular y la muerte. Su preparación representa un arte dado el complejo sistema de mezclas y períodos de cocción que pueden determinar la calidad del mismo. Es realizado en su totalidad por hombres expertos y reconocidos dentro de la cultura y comercio piaroa. El curare representa para el piaroa la moneda más fuerte en el intercambio comercial tradicional del grupo. Los diferentes tipos de curare están relacionados con la potencia y calidad de su preparación, por lo que su utilización en actividades de cacería determina la obtención de mejores piezas con un mínimo esfuerzo. La recolección de plantas de curare se realiza durante verano, período en el que los tallos no presentan humedad ni parásitos, hongos o moho, luego se procesa la corteza y se conserva hasta momentos antes de su uso, mezclándolo y cocinándolo para formar la pasta que se aplica en los dardos.
El curare se obtiene de la planta del mismo nombre conocida científicamente como Strychnos guianensis, una liana de la que se extrae la corteza, raspándola y secándola al fuego para luego mezclarla en cocción con plantas como la Anthuruim jenmanii, la Phillanthus micrandius y las más conocidas ají o el mamure. Al observar el punto de cocción exacto se procede a colar la muestra, quedando en residuo una pasta color negro que es conservada en una pequeña tapara o calabaza.
El veneno es colocado en las puntas de los dardos y secado con humo. Al momento de ser usado esta punta entra en contacto con la sangre del animal y el veneno se diluye en el torrente causando la muerte del mismo. La cerbatana ha sido la herramienta más apropia da para la cacería en la selva; el Piaroa divisa la presa y coloca dentro de la cerbatana el dardo previamente envenenado, levanta la cerbatana apuntando con la mira al animal, con un extremo de la cerbatana colocado en sus labios sopla enérgicamente disparando el dardo directamente a la presa, que al cabo de unos segundos cae paralizada o muerta por el efecto del curare.
Para presas de mayor tamaño como dantos, lapas, báquiros y venados se emplea la cerbatana grande, de aproximadamente 2,5 m de largo, que contiene dardos de mayor tamaño impregnados en gran parte de su superficie por un curare o veneno de mayor potencia. La cacería de animales de gran tamaño reviste un esfuerzo mayor ya que las presas huyen heridas durante largo tiempo recorriendo grandes distancias, a las que el cazador debe rastrear constantemente hasta que el efecto del curare contamine la sangre paralizando al animal.
De acuerdo con los registro publicados en el Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano, Región Orinoco: TR 01-02. Municipios Alto Orinoco y Atabapo, estado Amazonas, 2009. Curare, sustancia para cacería, está declarada Bien de Interés Cultural por el Instituto del Patrimonio Cultural (IPC), según Providencia Administrativa N° 003/05 del 20-02-2005, publicada en la Gaceta Oficial N° 38.234 del 22-05-2005. Redefinida en la categoría y subcategoría patrimonial, mediante el Sistema RPC-Venezuela, según Providencia Administrativa N° 025/13 del 02-08- 2013, publicada en la Gaceta Oficial N° 40.230 del 16-08-2013. Patrimonio Cultural de Los Pueblos y Comunidades Indígenas (G.O.N° 39.115 del 06/12/2009).
¡Preservemos y salvaguardemos el Curare, sustancia para cacería, de los municipios Alto Orinoco y Atabapo del estado Amazonas!




