Pincelada Nro. 773, desde el 01-VIII-2012.
Pincelada Histórica y Cultural.
Primera Parte.
Jueves, 09 de Abril del 2015.
Asunto: Comunicación recibida del sacerdote agustino y abogado, el español Fernando Campo del Pozo, (1930-2019), escritor, historiador, acucioso investigador, abogado graduado en la Ilustre L.U.Z en 1966; trajo desde Santo Domingo, parte de las cenizas del descubridor Alonso de Ojeda, de su esposa Isabel, y tierra de las ruinas del monasterio de San Francisco.
Muy estimado Eumenes:
En julio de 1981, llevé los restos de Alonso de Ojeda y de Isabel a Ciudad Ojeda.
A finales de ese mes esparcí parte de esos restos en el monumento que había en Maracaibo. No sé si llegó a verlo, pero era el más bonito y hasta sugestivo de esa ciudad en un altozano mirando al lago. Unos desaprensivos o malandros destruyeron el monumento y los restos fueron recogidos por el Pbro. Gustavo Ocando Yamarte, que sabrá donde están.
Dejé al P. Antonio Peláez, párroco de Ciudad Ojeda, a finales de julio de 1981, los restos de Alonso de Ojeda, al estar muy grave a mi madre y tener que regresar urgentemente para asistir a su entierro el 28 de julio.
El P. Peláez los tuvo en el Colegio San Agustín y pensaba colocarlos debajo del altar de la iglesia de Santa Mónica.
Las autoridades civiles y eclesiásticas de Ciudad Ojeda me pidieron que volviese para la fiesta de Santa Lucía en diciembre, como de hecho lo hice. Me pagaron el viaje y di una conferencia muy concurrida. Se hizo la ceremonia que está publicada en el Boletín de la Academia Nacional de la Historia, Nro. 257, del año 1982, p. 153.
La licenciada Rosa Rendón planificó su colocación en la Plaza de Alonso de Ojeda al lado de su busto. Se temió un posible acto vandálico, y quedaron en custodia del cronista de Ciudad Ojeda. Cada vez que iba a Venezuela, procuraba pasar por Ciudad Ojeda y ver los restos en el cofre, que estaban bien guardados en una oficina del Ayuntamiento. Los custodiaba y vigilaba el cronista Omar Bracho hasta el 2014.
La ceremonia se realizó con bastante solemnidad; todo está reseñado en el Boletín de la Academia Nacional de la Historia, (Boletín Nro. 257 año 1982), con un Acta Notarial para evitar posibles reclamos de Santo Domingo. Procuré no salir en televisión y guardar cierta prudencia y hasta silencio, sobre cómo llegué a tomar parte de lo que tenía el cofre de la Academia de la Historia en Santo Domingo.
Se entregaron los restos de Alonso de Ojeda al Presidente y miembros del Concejo Municipal, ya que ellos pagaron el viaje y prometieron custodiarlos y dedicarle un monolito o algo parecido.
En eso estamos.
Es importante exaltar la figura de Alonso de Ojeda, que hasta puso el nombre a Venezuela.
Le aclaro esto, ya que he sido uno, de los que más han dado a conocer, como buen historiador, lo de los restos de Alonso de Ojeda e Isabel.
Hasta pensé en una novela; pero lo mejor que pude hacer es llevar fotocopia de la documentación que había a la Academia de la Historia de Venezuela, donde está muy bien guardada, hasta el punto de que el querido amigo Dr. Rafael Fernández Heres, no los dejaba ni ver para que no se dañasen, perdiesen o desapareciesen.
Reitero la felicitación de Pascuas de Resurrección, y que sigamos defendiendo los restos de Alonso de Ojeda y su obra.
Un abrazo
P. Fernando Campo del Pozo.
(Fue Párroco desde 1964 de Ciudad Ojeda, municipio Lagunillas).




