(Foto Referencial)
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Días de trabajo y esfuerzo pasaron Yajaira Contreras y su esposo para comprar un terreno en Villas de Guataparo. La “casa de sus sueños” estaba cada mes más cerca, aún sin terminar la construcción, desde hace dos meses se mudaron junto con sus tres hijos a su nuevo hogar.

Espacio amplio, clima fresco, vecinos amables, buena zona para vivir, todo parecía un cuento de hadas hasta que Yajaira Contreras decidió entrar a un grupo de Whatsapp del sector llamado “fuerzas Guataparo”.

El nombre la intrigó, ¿fuerzas de que? se preguntaba. Poco a poco, y en los días que pasaron comenzó a recibir mensajes de los vecinos, “me robaron el carro en el portón de la casa, me apuntaron para que me detuviera en la vía, tengan cuidado están entrando en las viviendas” y como estas muchas otras advertencias.

Por este medio se enteró que los secuestros son frecuentes en la zona. A dos casa de la de Contreras entraron unos delincuentes la semana pasada, ningún vecino se percató de la situación, la mayoría trabajando y los otros tantos dentro de construcciones con paredes altas para “la seguridad” evitaron que observaran a los victimarios aprovecharse de la familia.

El cuento relatado en el grupo expresaba que a los 9:00 de la mañana cuando se dirigían a trabajar fueron abordados por unos sujetos armados, desde esa hora hasta las 3:00 de la tarde los tuvieron amordazados y amarrados, veían unas camionetas extrañas entrar y salir de su vivienda con todos sus aparatos eléctricos.

Los dejaron sin nada, pero también buscaban dólares. Con amenazas les exigían que les dijeran donde guardaban la moneda extranjera, tuvieron que revisar sus pasaportes para constatar que no habían viajado en el 2016. “Fue la única forma de que se calmaran” comentó el vecino de Yajaira Contreras.

El maltrato psicológico también fue utilizado por los antisociales, les dijeron que no querían denuncias ya que conocían donde estudian sus hijos, las rutinas horarias de toda la familia y les advirtieron que volverían.

Yajaira Contreras pensaba que estaba en un mundo de maravillas que se derrumbó delante de sus ojos.

Por el grupo se enteró que esta no ha sido la única familia de la zona que ha pasado por esta situación. En su calle solo dos casa faltan por ser víctimas del robo, la de ella y la que está a su lado derecho.

El desasosiego se ha adueñado de su vida, llega y sale con temor, están pendiente que ningún carro vengan detrás de ellos antes de abrir el portón, si es así prefieren dar vueltas. La noches son de insomnio. Simplemente una vida sumida en una intranquilidad que asfixia.

Los  vecinos exigen mayor vigilancia y la creación de un módulo policial “para entrar a Guataparo hay solo una vía, es una recta que permite la posibilidad de controlar el paso vehícular fácilmente” detalló Yajaira Contreras.




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