El destructivo doblete sísmico tuvo una réplica igual de demoledora en la geología política del país. Manifestaciones éticas, expresiones emocionales, culturales, morales, brotaron del alma del país.
Son incalculables las consecuencias que obligan a redefinir el escenario, el papel de nuevos y viejos actores.
Los trágicos estremecimientos imprimieron un nuevo, urgido, sentido al descompuesto contexto de pobreza , desoladora miseria, precariedad de vida, criminal opresión, generadas por el Destructivismo del Siglo XXI.
La oleada sísmica compactó, hizo visible al mundo, en una monumental ruinosa pieza, la terrible tragedia que ha sufrido la sociedad venezolana. Ante el planeta se desnudó la naturaleza de la desalmada banda, que en afán de mantener el control político, social, ante el asombro del mundo, se oponía a la ayuda humanitaria, rescate de las víctimas.
Entonces un complejo escenario político, social, ético, moral, se hizo palpable ante la Humanidad: 1.Un Estado autoritario, armado, con propósitos contrarios a su ciudadanía: el mal, grado perversidad, contra el bien común. El control social por encima de la vida de los ciudadanos.
Régimen ya denunciado por ONU, OEA, por violación de DD HH. Crímenes de lesa humanidad, delitos de alcance geopolítico.
2. Una ciudadanía emergente, de fuerza telúrica, empática, sobrepasó el miedo y reemplazó al régimen indolente, ineficiente. Una ciudadanía de acción contundente, de manos desnudas, arrojada, valiente, enterró junto a los escombros la autoridad, representatividad simbólica, del gobierno encargado.
Puso al descubierto la inutilidad de un gobierno cuya carta de presentación era la de ser garantía de orden, estabilidad, para una transición democrática, evidenció su ineficiencia, descomposición, vocación represiva, su ineficacia para proteger a la ciudadanía y al país.
3.Los rescatistas internacionales se convirtieron en testigos de excepción de la ineficiencia, conducta obstruccionista, represiva del gobierno chavista encargado. Llevaron a sus gobiernos y sociedades información de primera mano de la pobreza, miseria, del país .
4. El doblete sísmico develó la conducta ambigua del gobierno de EE.UU. Fotografías de funcionarios norteamericanos junto a personajes solicitados por la justicia estadounidense ha generado debates, rechazo, críticas institucionales, miembros del Congreso e Instituciones comienzan a expresarse a favor de un proceso más expedito hacia la transición democrática en Venezuela. La situación desencadenada ha puesto en evidencia las limitaciones del gobierno autoritario, de fama expropiatoria, tradición antinorteamericana. Trump se ha visto obligado a redefinir su retórica por el malestar generado, perjudica su gestión y campaña electoral.
La acusación de no permitir el regreso de María Corina a su país en desgracia, también ha sido mal visto por demócratas y republicanos, está fresco su contundente victoria del 28 J., la aclamación devenida de su premio como Nobel de la Paz. La presión ha sido favorable a un pronto regreso de MCM, lo cual revalorizará su presencia y compromiso por un cambio democrático en Venezuela.
5. El complejo escenario acusa un vacío político, jurídico-constitucional, que reclama urgencia. Se hace necesario crear escenarios para el debate, escuchar los nuevos actores e interlocutores, redefinir, auscultar al país, consultar sus universidades, gremios, sindicatos, empresarios, gente de la Cultura, necesarios para un proceso ágil, estable, institucional, abrir las puertas de la democracia, la libertad y la prosperidad.




