En un gesto que marca un distanciamiento de su antigua postura oficial, el ministro de Cultura, Ernesto Villegas, pidió disculpas públicas recientemente a los familiares de Juan Pablo Pernalete y a todas las víctimas de la crisis política de 2017.
El reconocimiento llegó años después de que, desde su cargo en la cartera de Comunicación, sostuviera versiones sobre la muerte del joven estudiante que resultaron ser falsas.
Durante una reciente entrevista, Villegas hizo un repaso por la compleja cartografía de la violencia de aquel año, admitiendo que su labor comunicacional pudo haber profundizado el sufrimiento de los deudos.
"Aprovecho para expresar mis disculpas a todas estas familias. Si lo que yo hice, comunicar sobre estos casos, incrementó su dolor pido disculpas. Lo que aspiro es que mis actos al frente a la Defensoría del Pueblo me hagan merecedor de su perdón. Yo quiero paz", manifestó.
El peso de la verdad histórica
El caso de Juan Pablo Pernalete se convirtió en uno de los símbolos de la represión en 2017. En aquel entonces, Villegas afirmó categóricamente que el joven había fallecido debido al disparo de una "pistola de perno" por parte de otros manifestantes. Pero investigaciones posteriores de la propia Fiscalía General confirmaron que la causa real fue el impacto de una bomba lacrimógena disparada por efectivos de seguridad del Estado.
En su intervención, Villegas intentó contextualizar la violencia del periodo, enumerando las distintas categorías de víctimas registradas.
"Aquí está la clasificación: víctimas quemadas vivas, víctimas del linchamiento, víctimas de impacto por objetos, víctimas degolladas, víctimas de guaya en vía, víctimas de seguridad del Estado, víctimas que manifestaban contra el gobierno".
Villegas subrayó que su objetivo actual es la reconciliación y la paz, aunque el estigma de haber liderado la narrativa oficial que criminalizó a las víctimas sigue presente en la memoria colectiva.
Entre el 1 de abril y el 31 de julio de 2017 se registraron al menos 163 fallecidos durante las protestas en Venezuela, según datos del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social.









