La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) autorizó este mes el uso de vepdegestrant, comercializado bajo el nombre de Veppanu, para el tratamiento de pacientes adultos con cáncer de mama avanzado o metastásico. El fármaco, desarrollado por Pfizer y Arvinas, ataca específicamente los tumores con receptores de estrógeno positivos (ER+) y HER2 negativos que presentan la mutación ESR1, responsable de la resistencia a las terapias endocrinas convencionales.
Esta aprobación marca un hito en la medicina moderna contra el cáncer al introducir la tecnología PROTAC en el mercado clínico. A diferencia de los tratamientos tradicionales, este fármaco actúa como un degradador selectivo que aprovecha el sistema de eliminación de desechos del organismo para destruir las proteínas que alimentan la enfermedad. La agencia federal otorgó la licencia antes de la fecha límite prevista para junio de 2026, validando una alternativa oral frente a las opciones intramusculares menos eficaces.
Éxito contra el cáncer
Los datos del ensayo clínico VERITAC-2, que incluyó a 624 pacientes de 25 países, todos con cáncer, respaldan la eficacia de la nueva terapia. En el subgrupo con la mutación ESR1, Veppanu redujo el riesgo de progresión de la enfermedad o muerte en un 43% en comparación con el tratamiento estándar actual. Los investigadores registraron una supervivencia libre de progresión de cinco meses, duplicando los 2,1 meses obtenidos con los fármacos previos en pacientes con cáncer de mama.
La llegada de Veppanu resuelve un desafío crítico para las pacientes de cáncer de mama cuya terapia endocrina deja de funcionar. Las estadísticas indican que hasta el 50% de las mujeres en tratamiento desarrollan la mutación ESR1, lo que acelera el crecimiento tumoral. Con una dosis recomendada de 200 mg diarios por vía oral, este medicamento ofrece una respuesta directa a la resistencia genética, mejorando la tasa de respuesta objetiva de un 4% a un 19%.
En cuanto al perfil de seguridad, el estudio reportó efectos secundarios mayoritariamente leves, como fatiga, dolor musculoesquelético y variaciones en los niveles de leucocitos o enzimas hepáticas. No obstante, el prospecto advierte sobre posibles riesgos de toxicidad embrio-fetal y alteraciones en el ritmo cardíaco. Los médicos recomiendan evitar el consumo de pomelo y hierba de San Juan durante el tratamiento para no comprometer la absorción del fármaco.




