Los jugadores del Gremio expresaron este miércoles su consternación por la difícil situación social que vieron en Venezuela a su regreso a Brasiltras vencer por 1-2 al Monagas en partido de la Copa Libertadores.

“Supimos por el relato de las personas que salieron del hotel que en los mercados no había nada y que la situación era bastante difícil. Conseguimos juntar un poco de dinero para dejarle a las personas que nos atendieron en el hotel. Era lo mínimo que podíamos hacer de nuestra parte y oramos para que Venezuela pueda encontrar un mejor momento”, dijo el portero Marcelo Grohe en Porto Alegre.

“Este año estuvimos un poco más de tiempo (que el año pasado). Y fue chocante. Es algo fuera de la realidad. Creo que nos sirve de lección para no quejarnos y que no consideremos algunas dificultades como el fin del mundo. Hay situaciones peores y por eso tenemos que darle valor a lo que tenemos”, dijo por su parte el volante Ramiro.

La consternación de los jugadores y de la comisión técnica del campeón de la Libertadores con la crisis que evidenciaron en Venezuela ya había sido manifestada en la rueda de prensa concedida en la ciudad de Maturín después del partido del martes.

El técnico del conjunto brasileño, Renato Portaluppi, y el jugador Cícero, dijeron que los jugadores hicieron algunos aportes a los empleados del hotel en que se alojaron y que el propio Gremio dejó en Venezuela una donación de medicinas, enseres y productos de limpieza.

“Es difícil hablar de eso. Hiere el corazón. Tuvimos esa experiencia el año pasado (cuando el Gremio también jugó un partido en Venezuela de Libertadores) y recibimos peticiones para traer algunas cosas como remedios, papel higiénico y agua. Las trajimos”, dijo el entrenador en la rueda de prensa.

“El mundo tiene que mirar más a Venezuela y pensar un poco diferente. Lo que sentimos en los últimos tres días choca. Conseguimos ayudar a algunas personas, pero esto es un país y la cosa está muy fea. Hacemos fuerza para que el pueblo vuelva a vivir con alegría y salud, que es lo mas importante”, agregó.

Para el volante Cícero, la experiencia de los jugadores del Gremio en un país con tantas necesidades fue una “lección de vida” porque enseña que las personas pueden reclamar mucho de sus vidas pero no saben que hay otras en una situación peor.

“Somos seres humanos. La gran mayoría venimos de clase media baja y pasamos por situaciones difíciles, pero llegamos aquí y vimos una situación espeluznante: un ser humano comiendo un plato de comida como si fuera el último de su vida”, dijo tras relatar que los jugadores invitaron a los empleados del hotel a compartir los alimentos que habían traído.

La victoria en Maturín le permitió al Gremio regresar a Brasil con la clasificación a octavos de final de la Libertadores ya garantizada y como líder del Grupo A.




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