Esta importante acción vio frustrada la salida hacia las colonias americanas de unos diez mil soldados al mando del general Evaristo Callejas en refuerzo de las disminuidas fuerzas realistas, que luchaban contra los «revoltosos de las colonias deseosos» de emanciparse.

En Cabezas de San Juan en Cádiz sucedió el 1ro de enero de 1820, un levantamiento de filiación liberal con el lema «Libertad y Constitución», encabezado por el coronel Antonio Quiroga apoyado por el coronel Rafael de Riego y varias unidades militares contra el absolutismo del rey Fernando VII, en procura de restablecer la Constitución española promulgada por las Cortes Generales el 19 de marzo de 1812, día de San José, de allí la denominación de » La Pepa»

Por cierto, nuestra primera Constitución Nacional fue promulgada antes que la española, ( 21-XII-1811).

Esta importante acción vio frustrada la salida hacia las colonias americanas de unos diez mil soldados al mando del general Evaristo Callejas en refuerzo de las disminuidas fuerzas realistas al mando Pablo Morillo.

Las autoridades españolas ordenaron negociar la paz mediante un armisticio y cese de hostilidades, con la finalidad de ganar tiempo mientras resolvían su grave crisis interna.

Fernando VII regresaba de Francia en 1814, luego de haber sido apresado por las fuerzas napoleónicas que invadieron a España en mayo de 1808.

En el ejercicio de su reinado no cumplía con la Constitución.

El 11 de marzo de 1820 Morillo recibió las instrucciones de negociar la paz; ese mes se supo la información en Venezuela traída por un navío francés.

El coronel Pedro Briceño Méndez la comunicó esa información el 27 de abril al Libertador en San Cristóbal.

El 1ro de mayo Bolívar le envió una carta a Guillermo White residenciado en Trinidad: «De los negocios de España estoy muy contento, porque nuestra causa se ha decidido en el Tribunal de Quiroga. Nos mandaban diez mil hombres y ellos con una filantropía muy natural, no quisieron hacer la guerra a muerte sino la guerra a vida, pues sabían que por allá podían salvarse y por acá no»

Morillo había llegado a Margarita el 7 de abril de 1815 en calidad de «Pacificador de Costa Firme» con quinientos oficiales y diez mil soldados; fuerza disminuida a causa de la guerra, enfermedades y deserciones.

Desde Cúcuta Bolívar escribió a Santander: «¡Albricias, mi querido general! Ya Fernando VII ha reconocido las Cortes y la Constitución, forzado como él dice, por la voluntad del pueblo»

El 6 de julio el Libertador recibió comunicación del general Miguel de la Torre, proponiéndole por orden de Morillo suspensión de hostilidades.

Al día siguiente contestó que aceptaba el armisticio propuesto con la mayor satisfacción, y que las conversaciones se realizarían reconociendo a esta República como un estado independiente, libre y soberano

En agosto es designado el general Rafael Urdaneta y el coronel Briceño Méndez comisionados para discutir con los representantes de Morillo.

El 21 de septiembre desde San Cristóbal el Libertador le escribió a Morillo: «Vuestra excelencia nos ha convidado a un Armisticio, cuyo objeto parecía ser la paz de la América
Pero un Armisticio semejante sin ofrecer siquiera el reconocimiento de nuestro gobierno, es demasiado perjudicial a los intereses de la República, cuando ella se lisonjea de un triunfo final y completo, según todas las probabilidades».

El jefe realista en San Carlos designó el 20 de octubre al general Ramón Correa, a Juan Rodríguez del Toro Alcalde de Caracas, primo del Libertador y a Francisco González Linares rico comerciante.

España trató a Venezuela por primera vez de igual a igual.

El 2 de noviembre Bolívar desde Carache nombró como comisionados definitivos: al general Sucre, al coronel Briceño Méndez y al Tte. Cnel. José Gabriel Pérez.
El 20 Morillo propuso la suspensión de hostilidades, Bolívar aceptó.

El 25 de noviembre los comisionados firmaron un acuerdo de «Armisticio» por seis meses y el 26 el «Tratado de Regularización de la Guerra», ratificados por el libertador en Trujillo el 27 en la misma casa donde siete años antes había firmado la «proclama de Guerra a Muerte».

Morillo deseaba una entrevista con el Libertador, realizada en Santa Ana situada a mitad de camino entre Trujillo y Carache, donde cenaron.

Bolívar dijo en esa fraterna reunión: «Odio eterno a los que deseen sangre y la derramen injustamente»

Morillo contestó: «Castigue el cielo a los que no están animados de los mismos sentimientos de paz y amistad que nosotros»

Ambos jefes durmieron en la misma casa; al otro día luego de abrazarse y proponer un monumento, se despidieron para no verse jamás.

Morillo quien inicialmente denigraba y calumniaba, en su proclama de despedida asegura que: «llevo a los venezolanos en el corazón».

Luego de entregar el mando al general Miguel De la Torre, desde Puerto Cabello regresó a España el 17 de diciembre de 1820.

Eumenes Fuguet Borregales.
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