Hospital Central de Valencia opera al 50%: Enfermeros exigen diálogo urgente con Lacava

En la Chet y varios hospitales de Carabobo las plantas eléctricas arrancan tarde y, en algunos casos, no tienen capacidad para encender el aire acondicionado de los quirófanos
Muerto en Las Parcelas del Socorro
Foto: Heberlizeth González / Referencial

La Ciudad Hospitalaria Dr. Enrique Tejera (CHET), el principal centro de salud del centro del país, está atendiendo apenas al 50% de su capacidad operativa. Maternidad cerrada, terapia intensiva reducida a un tercio de sus camas, sin comida para los pacientes y con fallas eléctricas que ponen en riesgo vidas en plenas cirugías.

Ese es el balance que presentó Julio García, presidente del Colegio de Enfermeros del Estado Carabobo, quien hizo un llamado urgente al gobernador Rafael Lacava y al presidente de Insalud, Alexander Leal, para que abran una mesa de diálogo real con el gremio.

"No es verdad que la salud está recibiendo un trato especial o está en mejores condiciones que en otros momentos", afirmó García, quien advirtió que la disminución de la capacidad operativa del Hospital Central no es una percepción sino una realidad documentada.

Un centro que en su mejor momento superaba las 850 camas hoy opera por debajo del 50% de esa cifra, con servicios suspendidos, áreas en remodelación interminable y pacientes que deben llevar hasta los insumos más básicos.

El diagnóstico del Colegio de Enfermeros abarca tres frentes críticos: la crisis hospitalaria en la CHET y el Oncológico, las fallas eléctricas que amenazan la seguridad de los pacientes en quirófanos y unidades de cuidados intensivos, y el deterioro de las condiciones laborales de los enfermeros carabobeños, que han perdido beneficios conquistados durante años. Ninguno de los tres, dijo García, puede seguir esperando.

La CHET en crisis

El corazón del problema en la CHET es la pérdida sostenida de capacidad en cada uno de sus cuatro hospitales. El más urgente es el tema materno-infantil. La maternidad de la CHET contaba con 345 camas, cinco servicios de hospitalización de entre 35 y 40 camas cada uno, quirófanos, puerperio, sala de parto, retén y más de 80 cunas y 14 incubadoras.

Hoy ese edificio completo permanece cerrado, sin ninguna justificación válida para García: "No entendemos por qué permanece cerrado cuando el argumento racional era que se abriría después de haber terminado la pandemia, hoy día sin ningún tipo de excusa se mantiene cerrada esta área."

La terapia intensiva de adultos corrió la misma suerte. De las 16 camas de UCI con las que contaba el hospital, hoy solo funcionan entre cinco o seis. El área neonatal fue cerrada y no tiene fecha de reapertura.

La unidad de cardiología de la CHET no opera en su espacio propio: atiende pacientes en otras áreas mientras espera una rehabilitación que, según García, no termina de concretarse. Lo mismo ocurre con cirugía, cuyos pacientes son ubicados en servicios distintos al suyo, con menos camas y compartiendo espacio con otras especialidades.

La parte quirúrgica lleva meses en proceso de remodelación y los espacios rehabilitados no se entregan. "Pasa el tiempo, pasa el tiempo y no entregan los espacios que se están rehabilitando", denunció García, quien exigió que las áreas se vayan entregando por secciones a medida que se ejecutan, sin esperar a que todo el proceso concluya. Cada semana de retraso es una semana más en que pacientes que necesitan cirugía no pueden ser operados.

Sin comida, sin tomografía y sin lavandería

La crisis de la CHET no se limita a las camas y los quirófanos. Los servicios de apoyo que hacen funcionar un hospital de alta complejidad también están gravemente deteriorados. García enumeró uno a uno los eslabones rotos: el servicio de alimentación no funciona y los pacientes hospitalizados no reciben comida.

"¿Hace cuánto no dan comida en el hospital? Son cosas que eran propias de la atención porque hay que decirlo, ahí llega el paciente porque tiene una necesidad real y a veces no tiene para comprarse la comida", señaló.

El área de radiología e imagenología de la CHET, que en otro momento fue modelo en su categoría, está prácticamente desmantelada. No hay resonadores, las tomografías no funcionan como deben y el servicio de ecografía está mermado.

El laboratorio clínico presenta fallas frecuentes en pruebas básicas y especiales. La lavandería y la esterilización también operan con precariedad. Y los insumos y materiales médico-quirúrgicos escasean, obligando a los pacientes a presentarse con listas de materiales que deben comprar por su cuenta antes de cualquier procedimiento.

"Ahí se maneja un equipamiento básico para alguna urgencia, pero el paciente hospitalizado, el que va a una cirugía electiva, todos tienen que llevar su insumo", explicó García.

Para el presidente del Colegio de Enfermeros, esto contradice cualquier noción de calidad en la atención en la CHET: "¿Qué es la calidad? Es mantener una atención integral desde la alimentación hasta la ventilación. Todo eso hay que respaldarlo."

Fallas eléctricas en quirófanos: "Estos minutos son vidas"

Uno de los puntos más alarmantes del balance del Colegio de Enfermeros tiene que ver con las fallas eléctricas y su impacto directo sobre la seguridad de los pacientes. García reporta que en varios hospitales de Carabobo las plantas eléctricas arrancan tarde —uno o dos minutos después del corte— y que, en algunos casos, aunque arrancan, no tienen capacidad suficiente para mantener el aire acondicionado de los quirófanos.

Las consecuencias son graves. Un quirófano sin climatización adecuada eleva el riesgo de infecciones y de morbimortalidad. Y esos uno o dos minutos sin energía, en un área quirúrgica donde los monitores y ventiladores dependen de electricidad, pueden ser fatales si los equipos no tienen batería interna.

"Estos minutos son vidas, son oro para la atención del usuario", advirtió García. "Gracias a Dios no hemos tenido ningún tipo de reporte lamentable, pero queremos alertar que esto tiene que tener prioridad."

El problema se extiende también a la atención domiciliaria. Pacientes adultos mayores que dependen de equipos de aspiración o nebulización en sus casas quedan desprotegidos durante los cortes, y las enfermeras que los atienden se ven obligadas a trabajar a oscuras. La propuesta del gremio es concreta: mantenimiento preventivo de las plantas, corrección inmediata de los problemas de arranque y garantía de combustible permanente en todos los centros de salud.

Oncológico: más allá de los quirófanos

El Colegio de Enfermeros también se pronunció sobre la situación del Hospital Oncológico Dr. Miguel Pérez Carreño, donde la crisis de los tres quirófanos dañados ha sido la más visible, pero no la única.

García advirtió que el centro enfrenta además problemas en el área de radioterapia, con fallas de equipos pendientes de rehabilitación, problemas de aires acondicionados y una capacidad de hospitalización reducida respecto a lo que ofrecía en el pasado.

"No vaya a pasar como el caso del Hospital Oncológico, donde por no tener el equipamiento o el mantenimiento preventivo, por un tema de servicios, se deja de dar atención por no tener máquinas de anestesia y otras cosas internas como monitores", señaló García, usando el caso del Oncológico como advertencia de lo que puede ocurrirle a la CHET si no se actúa a tiempo. La parálisis quirúrgica en ese centro, que mantiene entre 80 y 100 pacientes en lista de espera, es el ejemplo más crudo de a dónde lleva el abandono del mantenimiento preventivo.

Pérdida de beneficio de los enfermeros

A vísperas del 1° de mayo, el Colegio de Enfermeros añadió una tercera dimensión a su denuncia: el deterioro de las condiciones laborales del gremio en Carabobo. García recordó que los enfermeros carabobeños eran históricamente modelo en beneficios sociolaborales. Tenían seguro HCM, descanso trimestral para reducir los riesgos biológicos y físicos del trabajo, y cláusulas bien definidas en sus contratos colectivos. Todo eso, dice, se ha perdido en la última década.

A eso se suma el incumplimiento de cláusulas contractuales y el abandono del sistema de clasificación de cargos por mérito dentro de Insalud, que permitía a los mejores profesionales ascender según su desempeño.

El llamado final del gremio está dirigido directamente al gobernador Lacava y al presidente de Insalud, Alexander Leal: que concedan un espacio de diálogo genuino, que escuchen a quienes ven el problema desde adentro y que las soluciones se discutan de manera transparente y pública. "Que escuchen a los que vemos el problema desde otra mirada." Para el Colegio de Enfermeros, salud pública y condiciones laborales dignas no son temas separados. Son dos caras de la misma crisis.

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