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La Navidad ha vuelto, con sus árboles adornados y una misa, a la iglesia de Mart Shmuni en la localidad iraquí de Bartala, liberada recientemente del grupo terrorista Estado Islámico (EI), tras más de dos años en las manos de los yihadistas.

“Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres”, repitieron decenas de cristianos que acudieron a la misa en el templo, situado a unos 10 kilómetros al este de la ciudad septentrional iraquí de Mosul, último feudo del EI en Irak.

La iglesia, engalanada para la misa de Navidad, aún presentaba rastros de los incendios y la destrucción que causaron los yihadistas, que dañaron parte de sus muros.

Entre las decenas de participantes en la misa estaba Maha Qahwchi, un mujer de 41 años que, a pesar del mal tiempo, no ha podido celebrar la Navidad en otro lugar que no sea Bartala, la localidad natal de sus abuelos y sus bisabuelos y reducto de cristianos en el norte de Irak.

“He venido de Erbil para rezar en mi zona, fui obligada a abandonarla hace tres años por los terroristas”, comentó a Efe entre lágrimas.

“Hoy para mí es un día de tristeza por la destrucción en las casas e iglesias en Bartala y de felicidad por esta misa que representa la paz y el amor”, explicó Qahwachi.

En Bartala, recuperada hace dos meses por las fuerzas kurdas “peshmergas” y donde la mayoría de habitantes eran cristianos, hay muchas casas destruidas y la mayoría de las iglesias están quemadas, pero las fuerzas iraquíes restauraron la de Mart Shmuni para la Navidad.

El cura de esa iglesia, Danial Bahnam, dijo a Efe: “hemos venido hoy para dirigir un mensaje a todo el mundo de que todavía seguimos en esta tierra, como hemos vivido en ella desde hace miles de años, y nuestras raíces están aquí”.

No obstante, admitió que “de momento” no pueden volver a vivir en la localidad porque existen “muchos obstáculos, entre ellos la seguridad”.

“Vamos a reconstruir nuestras iglesias y esta patria”, aseguró el sacerdote que ofició la misa de hoy junto con otros religiosos.

En esa misa, estaban presentes también muchos responsables iraquíes, mientras que cientos de miembros de las fuerzas iraquíes aseguraban la zona desde la primera hora de la mañana.

El gobernador de la provincia de Nínive, cuya capital es Mosul, Nofal Hamadi al Sultan, dijo tras participar en la misa que hoy “es un día histórico” porque supone el “inicio” de la estabilidad y la vuelta de los desplazados a sus casas.

En una rueda de prensa después de la oración, agregó que “la vuelta de los cristianos a hacer sus rituales es un día especial porque coincide con los triunfos del Ejercito iraquí”.

“Los cristianos son una parte importante de Nínive”, añadió.

En la misma rueda de prensa, el dirigente de las fuerzas antiterroristas, Abdelgani al Asadi, dijo que sus efectivos están “muy contentos de hacer algo para un componente principal del pueblo iraquí, que es el componente cristiano”.

Según el general, “esta misa heroica” se puede considerar “como un desafío a los terroristas”.

El Ejército iraquí y las fuerzas kurdas “peshmergas” lanzaron el pasado 17 de octubre una ofensiva para liberar Mosul y toda la región de Nínive, de la que el EI conquistó amplias partes en 2014.




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