Néstor Olleros: 10 meses separado de su familia y sin poder despedir a su abuela

El plan de Olleros era regresar a Venezuela luego del 10 de enero de 2025, pero la represión se intensificó, tal como le habían advertido
La Plataforma Unitaria
Foto: Cortesía PUC

Néstor Olleros no planeaba quedarse fuera de Venezuela. Salió el 17 de diciembre de 2024 con un plan concreto: esperar que pasara el 10 de enero de 2025 y regresar el 28 de ese mismo mes. No regresó.

Lo que comenzó como una salida temporal de semanas se convirtió en 10 meses alejado de su familia, sin poder ver a su hija, sin poder acompañar a su madre en el duelo por su abuela —a quien él tampoco pudo despedir—, y sin poder regresar al país donde había construido su vida como presidente de Primero Justicia en el estado Carabobo.

"A nadie que le digan que va a estar separado de su familia de la noche a la mañana se lo toma de la manera más fácil. Eso fue lo que me ocurrió a mí", recordó.

Persecución desde el 28 de julio

Su historia de persecución comenzó, como la de tantos dirigentes opositores venezolanos, el 28 de julio de 2024. Olleros formaba parte del comando de campaña de la oposición en Carabobo. Tras las elecciones presidenciales —que la oposición considera ganadas de forma aplastante— comenzó la represión.

"Por haber ganado se nos persiguió a toda la dirigencia opositora del país y del estado", afirmó. Durante los tres meses siguientes, Olleros permaneció escondido en un apartamento fuera del estado Carabobo, alejado de su familia, viendo cómo dos amigos y compañeros de lucha eran detenidos sin motivo, simplemente por haber participado en el comando de campaña.

Luego de esos tres meses volvió a su casa, pero su vida ya no era la misma. No podía salir con libertad. Le advertían que su nombre figuraba en las listas de los organismos de seguridad del Estado, que podía ser detenido o que podía ser víctima de extorsión si lo veían en la calle.

"El político es un ser humano como cualquier otro. Es padre, es amigo, es hermano, trabaja. Y esa dinámica normal ya yo la había perdido."

La salida forzada de Olleros

Faltando 15 días para su salida del país, el nombre de Olleros apareció en una columna de un medio de comunicación del estado Carabobo, vinculándolo con hechos que ocurrían en Valencia relacionados con disputas internas del chavismo, de los que asegura no saber absolutamente nada.

La razón por la que esa publicación le encendió todas las alarmas era concreta: ya habían visto un patrón. "Teníamos algunos hechos de personas que salían en esa columna y enseguida tenían una orden de detención o inmediatamente eran detenidos." Eso aceleró su salida.

Olleros no pudo salir por el aeropuerto. Tenía el pasaporte venezolano anulado. Salió el 17 de diciembre de 2024 por la frontera terrestre con Colombia. Pudo ingresar a ese país gracias a que tiene doble nacionalidad: presentó el otro pasaporte y no tuvo inconvenientes.

Su destino final era España. El plan, como ya había trazado, era regresar a Venezuela el 28 de enero. Pero el 10 de enero ocurrió lo que muchos temían: la represión se intensificó, tal como le habían advertido.

Aproximadamente 15 días después del 10 de enero, un amigo cercano —compañero de partido y padrino de su hija— fue detenido en el momento en que intentaba entrar a Venezuela. Ese hecho fue la señal definitiva. Compañeros y amigos le dijeron con claridad: "Néstor, por precaución tú no puedes regresar a Venezuela." No ha vuelto.

El reencuentro con su familia en el exilio

Lo que siguió fue un año en España marcado por pérdidas y obstáculos. Olleros estuvo 10 meses sin ver a su familia. Durante más de un año no publicó nada en redes sociales, una decisión deliberada para no exponer a su familia a represalias.

Intentó que su hija viajara para reunirse con él, pero los permisos de viaje le fueron negados repetidamente. Los motivos, señala, eran políticos. Le costó enormemente lograr que finalmente le autorizaran la salida. Su familia hoy está con él.

En medio de ese año, murió su abuela. Olleros es su único nieto. No pudo estar con ella en sus últimos días. No pudo acompañar a su madre en el duelo ni ayudarla a atravesar ese momento. Es una de las pérdidas que mencionó sin rodeos cuando habla de lo que le costó la persecución política, más allá de los efectos públicos y partidistas.

Olleros reconoce que su historia "puede ser una historia muy normal" dentro del universo de dirigentes venezolanos perseguidos, y que hay compañeros que la pasaron peor. Aun así, no duda en calificar el 2025 como un año de grandes enseñanzas y agradece a los venezolanos y españoles que le tendieron la mano durante su estancia en España.

Tiene previsto regresar a Venezuela. Lo dice con convicción: "Creo que tenemos una oportunidad de oro de tener un país distinto, de luchar por nuestro país, de recuperar nuestra democracia." Y agregó una condición que resume lo que él y otros dirigentes exigen como garantía mínima para el futuro político del país: que nunca más se persiga a nadie sin razón.

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Néstor Olleros: 10 meses separado de su familia y sin poder despedir a su abuela

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