Ramo Verde
Cárcel militar de Ramo Verde (Foto referencial).

Dayrí Blanco | @DayriBlanco07

17 kilos en menos de mes y medio. Así se mide la reclusión de Omar Escalante, presidente de Fetracarabobo en un calabozo del Centro Nacional de Procesados Militares (Cenapromil) de Ramo Verde. Es un indicador numérico. Pero hay otros que denotan mayor gravedad: Es hipertenso, depende de dosis diarias de insulina y tiene severas lesiones en la columna. Su familia y abogados piden medida cautelar de casa por cárcel. Se la han negado.

En el mismo calabozo está Carlos Graffe. Él llegó cuatro semanas antes a esa cárcel. El dirigente juvenil de Voluntad Popular requiere ser operado para extraerle cuatro cálculos renales. Tampoco le han permitido la atención médica requerida.

En la sede de Boleíta, en Caracas, de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) está el profesor de la Universidad de Carabobo (UC), Santiago Guevara. A él, los 212 días de reclusión le ha costado 30 kilos, desmayos recurrentes y la pérdida del conocimiento en varias oportunidades. Ningún especialista lo ha evaluado.

La solicitud de los defensores de Escalante es que pueda estar en su casa en la urbanización La Isabelica de Valencia, de la que funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) se lo llevaron el pasado 8 de agosto. “Queremos que su salud esté estable. Nos preocupa que no se alimenta bien y que ha perdido mucho peso. Eso no es favorable para su condición”, relató el único hijo del dirigente gremial, Jeankar Escalante, quien va cada fin de semana junto a su madre a la visita en Ramo Verde.

El caso de Graffe es delicado. Él tenía programado para el mes de julio o agosto una intervención quirúrgica. Tiene litiasis renal que le provocan cálculos en los riñones. El 3 de mayo lo operaron de emergencia, cirugía de la que se recuperaba cuando fue aprehendido el pasado 13 de julio en la avenida Bolívar de Valencia. Debe ser chequeado por un especialista pronto y eso fue constatado en la enfermería de Ramo Verde. “El 7 de septiembre la doctora vio el informe médico y lo remitió al Hospital Militar, pero no había urólogo y, aunque tenía cita para el 11 de septiembre, no fue trasladado”, detalló su madre, Elsa Henríquez.

Al profesor de 66 años le ha solicitado junta médica para que determine que debe estar en su casa bajo cuidado de especialistas. Padece de cuatro patologías: Colon irritable, hipertensión arterial, diabetes y artritis inflamatoria. Son enfermedades que se han agravado como consecuencia de las condiciones de reclusión. “No se alimenta de acuerdo a la dieta que tiene que seguir, no camina ni hace ejercicios, y tampoco toma sol”, relató José Ángel Ferreira, vicerrector administrativo de la UC y amigo personal de Guevara.




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