Realizarse un examen de laboratorio de rutina en Carabobo se ha convertido en un lujo inalcanzable para la mayoría de las familias venezolanas, en momentos en que el salario mínimo se mantiene congelado en apenas 0,21 dólares mensuales.
El llamado "perfil 20", el esquema básico de análisis que todo médico recomienda realizar al menos una vez al año, tiene un costo que oscila entre 35 y 85 dólares, dependiendo del laboratorio. Este paquete incluye hematología completa con plaquetas, VSG, glicemia, creatinina, urea, ácido úrico, perfil lipídico completo (colesterol, triglicéridos, HDL, LDL e índice de colesterol), transaminasas (TGO y TGP), bilirrubina total y fraccionada, además de los análisis de orina y heces.
Al contrastar esta cifra con el salario mínimo vigente, los números resultan alarmantes: un trabajador necesitaría destinar el equivalente a entre 167 y 405 salarios mínimos completos para cubrir el costo de un solo perfil de laboratorio.
Si se compara con el salario integral de 240 dólares mensuales compuesto, en su mayoría, por bonificaciones, el panorama mejora, pero sigue siendo cuesta arriba: el perfil 20 representaría entre 14,6% y 35,4% de ese ingreso total, es decir, prácticamente la mitad del presupuesto mensual de un hogar solo para exámenes de rutina.
Otros estudios médicos necesarios
Los médicos también consideran esenciales otros estudios para una evaluación de rutina completa:
• Electrocardiograma: entre 60 y 100 dólares (25% a 41,7% del salario integral)
• Perfil tiroideo: entre 55 y 80 dólares (22,9% a 33,3% del salario integral)
La consulta médica, otro obstáculo
A esto se suma el costo de la consulta especializada. Ver a un médico internista o cardiólogo cuesta entre 50 y 80 dólares, lo que equivale a entre 238 y 381 salarios mínimos, o entre el 20,8% y el 33,3% del salario integral.
Si una persona decidiera realizarse el perfil 20, la consulta especializada, el electrocardiograma y el examen de tiroides en un mismo mes, el gasto total oscilaría entre 200 y 345 dólares, lo que representa entre el 83,3% y el 143,75% del salario integral completo —superándolo en el escenario más costoso—, sin contar alimentación, transporte ni otros gastos básicos del hogar."
Elegir entre comer o curarse
Ante este escenario, la medicina preventiva ha dejado de ser una prioridad para buena parte de las familias venezolanas, que en ocasiones deben elegir entre costear alimentos o medicinas y exámenes médicos.
Esta realidad se refleja en la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) 2025, elaborada por la Universidad Católica Andrés Bello, que reveló que 37% de la población no acudió al médico tras enfermarse por no contar con los recursos económicos para pagar una consulta. A esto se suma que solo el 6,6% de la población cuenta con seguro médico, lo que deja a la inmensa mayoría de los venezolanos expuesta a pagar de su bolsillo cualquier eventualidad de salud.









