Cada “Semana Santa” es la ocasión para retomar y seguir al pie de la letra las prácticas y enseñanzas que nos da la Iglesia Católica. También de poder reavivar la Fe en Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, así como recuperar la devoción por la Hostia Consagrada y por ende, el volvernos a la Santa Comunión (previa confesión, con un sacerdote), todo un detalle de Fe que se nos inculcó en el periodo de preparación para realizar la Primera Comunión y Confirmación.
Por tal motivo se debe tener un verdadero propósito de enmienda, para alcanzar una conversión de vida y ganar a través del Sacramento de la Reconciliación o de confesión, el perdón de los pecados. En fin, la Iglesia Católica nos invita a dejar de lado la indiferencia a las cosas de Dios y no seguir teniendo una vida vacía, para poder resucitar con Cristo, a una vida más de Dios
Hoy por hoy el mundo vive en una inmensa desgracia, porque muchos viven en el pecado de la soberbia y la lujuria. Lo terrenal busca robar conciencias e imponerse como dé lugar a la gracia de Dios y sus mandamientos.
Sociedades golpeadas por la ausencia de la prosperidad laboral. Con ello, países en pobreza extrema y cuya lista va en aumento, donde se evidencia la deficiencia y pérdida de valores en la educación primaria y universitaria, detalles que comienzan a extenderse a países del primer mundo (por vivir en un facilismo de vida, innecesario).
Más allá de lo dicho anteriormente, está el haber pasado el Covid_19 y de tener que convivir con guerras, que actualmente afectan al Medio Oriente y Europa.
Sociedades sin Dios, que prefieren tener una vida cómoda y sin esfuerzo, observándose como se imponen destierros y severas leyes que provocan dolor, llanto, migración, encarcelamientos injustos, el robo a la propiedad privada, al libre pensamiento y da a un desmedido libertinaje, lo que viene seduciendo aceleradamente a todo ser humano (mayormente gracias a la redes sociales, mal gerenciadas), donde los más vulnerables son los jóvenes, que se ven pegados a un celular, por lo tanto les ronda los vicios de violencia, del sexo explícito, el bulling, de creerse animales, de animarse a jugar con sus identidades sexuales (pecados claro, que conllevan faltas graves a los mandamientos 6 y 9), etc.
Ese momento de mal sana felicidad consigue captar a seres solitarios y sin ideales de crecimiento personal, llevándoles a jubilarse de sus obligaciones estudiantiles, de familia y lo también grave, creerse seres superiores; contradiciendo la voluntad de Dios, perdiéndose la noción del bien y entrando en vidas desgraciadas (ejemplo de ello, la teleserie “Adolescencia” con Owen Cooper).
De la Cuaresma a la Semana Santa
La Semana Santa 2026 inicio el viernes 27 de marzo, o sea con el Viernes de Concilio, cuando la Iglesia centró sus misas en honor a la Virgen de los Dolores, para llegar al Domingo de Ramos, este 29 de marzo y finalizar el 5 de abril, con el Domingo de Resurrección.

Tras una cuaresma de 40 días de conversión y de recogimiento espiritual, que inició con el Miércoles de Cenizas, ahora de manera especial la iglesia se centra en la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, lo que se conoce como “Triduo Pascual”.
Días de Fe que invitan a una conversión espiritual, de orar intensamente, de renunciar firmemente al pecado y de confesarlos ante un sacerdote, con esto último se quita todo obstáculo que nos separa de la “Gracia de Dios”.
El camino simplemente es vivir y desear una sincera conversión de vida y de Fe
Triduo Pascual
Definitivamente los días más significativos de la Semana Santa corresponden al jueves, viernes y sábado en la noche.

El día “Jueves Santo” la iglesia recuerda cómo Jesús el hijo de Dios, hecho hombre, instituye el Sacerdocio y la Santa Eucaristía, quedándose presente en la hostia viva, que resulta ser su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad (lo que da en la Comunión).
Esta celebración eucarística se realiza al final del día, conmemorándose la última cena.
Al término de la misa, se llevan las hostias consagradas al monumento, con lo cual la iglesia nos recuerda las horas adversas que vivió Jesús, desde el mismo momento que fue apresado, hasta que fue sentenciado a muerte de cruz.
En esas horas aciagas, Cristo fue azotado y se le impuso la corona de espinas, hasta que tomó su cruz.
Las actividades religiosas del “Viernes Santo”, se centran en el misterio de la Pasión y Muerte del Señor, recordándose con suma devoción el sacrificio doloroso de Jesús, al inmolarse en la cruz.

Como se sabe, en el viernes santo no hay misa como tal, pero si los oficios de la lectura de la Pasión y adoración de la Cruz.
Al término de todos los actos del día, el duelo se apodera de todos, recordándose que Jesús fue sepultado (por ello las iglesias permanecen cerradas el sábado).
“JESUS HA RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS”
La triunfante Resurrección de Jesús marca los oficios del “Domingo Santo”, ya que al tercer día resucitó de los muertos, siendo Luz de Luz, para la salvación de todos sin distinciones.
Pero esta gran fiesta posee una gran antesala. La llamada “Vigilia Pascual”, o el “Sábado de Gloria”, cuya celebración eucarística se divide en dos partes.
Los oficios de este sábado comienzan con el encendido del Cirio Pascual, tiempo en que se realiza la lectura del pregón pascual, para así darle paso a “Liturgia de la Palabra”, donde se van leyendo varios salmos, hasta que se entona jubilosamente el Gloria, en señal de que el Hijo de Dios ha resucitado.
Tras el canto del Gloria, se da paso a la celebración eucarística, y se llega al “Domingo de Resurrección”, dándose por culminada la Semana Santa.
"El HIJO DE DIOS HA RESUCITADO"

12 de abril, día en que la Iglesia celebra la Misericordia
Estando Cristo en la Cruz nos regaló su Misericordia, de la cual broto Agua y Sangre, algo que Sor María Faustina, buscó dar a conocer, porque el mismo Jesús le habló a Ella, diciéndole:
“_Antes de que Yo venga como Justo Juez, abro de par en par las puertas de Mi misericordia, para quien busque convertirse y crea. Y quien no lo desee, tendrá que pasar por las puertas de Mi Justicia”-.
Estas palabras son del propio Jesús, quien se le apareció a la religiosa Sor María Faustina, el 22 de febrero de 1931, en Polonia, para decirle esto y muchas cosas más.
Por petición del propio Jesús, ella lo pintó como lo vio y pidió que la fiesta de su Misericordia se celebrara el domingo siguiente al Domingo de Resurrección.

La fiesta de la Misericordia va acompañada de una novena de salvación, que fue dada a conocer por Sor María Faustina y avalada por San Juan Pablo II. Inicia el Viernes Santo y culmina el primer domingo de Pascua de Resurrección.
Este año, la novena va del 3 al 11 de abril, cuando la iglesia celebrará la FIESTA DE LA MISERICORDIA, fiesta de FE e indulgencias para el alma, lo que fue instituido por San Juan Pablo II.
El rezo de la novena (comenzando el viernes 3/4) otorga muchísimas bendiciones al alma que la realice con fe. Nueve días, donde se van exponiendo las intenciones escritas en la novena y por las intenciones particulares.

En todo momento la Iglesia nos recuerda lo siguiente:
_“Convertíos, Creed en el Señor y en la Santa Iglesia, porque la hora está cerca”_(refiriéndose a su segunda venida, para juzgar a vivos y muertos)”_.
La iglesia católica, bajo la dirección del Papa León XIV, busca que todas las personas se salven y eviten la condenación eterna. Se sabe que estos tiempos de modernidad lamentablemente están liderados por el “demonio de la perdición, de los vicios como de una sexualidad desmedida, del materialismo y la herejía, la maldad, etc”, lo que simplemente se traduce en pecados continuos y que condena al alma al fuego eterno.
De ahí la insistencia de la Iglesia Católica, que pide (nos pide), que nos volvamos a su Dios, a su Eterna Misericordia, o sea ,a la misericordia del Perdón, lo que se alcanza en un confesionario, teniendo delante a un sacerdote.
Definitivamente la confesión es medio de perdón. Para optar al sacramento de la reconciliación se debe realizar un examen de conciencia (basándolo en los 10 Mandamientos), con la decidida enmienda de vida, o sea, de no volver a caer en la falta (si se cae, de nuevo acudir al confesionario sin pena).
El recordado Papa Francisco reiteró muchas veces lo siguiente:
_“Si estás en pecado grave no debes recibir la Comunión. Ya que cuando por la fragilidad humana, se comete un pecado que vaya en contra de uno de los diez mandamientos, no debe acercarse a la Sagrada Comunión sin antes de haber obtenido la absolución por parte de un sacerdote, por medio del sacramento de la Reconciliación o Confesión. Cumplido ese paso, la persona puede encontrar a Cristo en la Santa Comunión”_
Revalidemos en esta Semana Santa y más allá de esta semana, la FE en DIOS y en los sacramentos de la Iglesia Católica, colocando en sus manos las intenciones que acompañan a cada ser humano: por tener salud corporal espiritual, la paz mundial, por el eterno descanso de las Ánimas del Purgatorio, vencer con la GRACIA DE JESUS RESUCITADO los problemas y agobios terrenales, pidiendo por la santa educación, por los jóvenes que hacen vida en los chats (día y noche) como por la conversión de la humanidad entera
Todo esto y más, debemos colocarlo una y otra vez en manos del Corazón Inmaculado de María, al Ángel de la Guarda y de todos los Santos, en especial a los dos primeros santos de Venezuela: San José Gregorio Hernández y Santa Carmen Rendiles.




