Tomando en consideración el número de estaciones operativas, el Metro de Valencia es el sistema de transporte masivo subterráneo, segundo en importancia en el país. Pero la ejecución de los trabajos de la llamada línea dos se mantiene paralizada desde hace cuatro años. Y el retraso de ejecución del proyecto ya cumplió ocho años.

Este sistema se inauguró en 4,7 kilómetros de manera preoperativa gratuita para el público el 18 de noviembre de 2006. Su operación comercial comenzó exactamente un año más tarde, cuando entraron en funcionamiento las estaciones Monumental, Las Ferias, Santa Rosa, Michelena, Lara y Cedeño, con la cual se alcanzaron 6,2 kilómetros de recorrido.

El proyecto aspiraba construir una red que atravesara la ciudad para llegar al municipio Naguanagua, concretamente al sector Bárbula, donde se planificó que se interconecte con la estación de ferrocarriles que uniría a Valencia con Puerto Cabello y La Encrucijada en el estado Aragua. Esta estación estaría concretamente en los predios de la Universidad de Carabobo, pero su ejecución cada día se ve más lejos.

La construcción del metro de Valencia la venía realizando el Ejecutivo Nacional desde el año 2000, a través del Ministerio de Infraestructura (hoy de Transporte) como parte del Plan Nacional de Desarrollo de Trenes y Transportes Masivos con una inversión de aproximadamente 700 millones de dólares, en la primera etapa de la línea uno.

El consorcio internacional Ghella Sogene Dragados FCC-Otipsa fue el encargado de construir todas las estaciones. La última vez que se supo de la máquina tuneladora, estaba en la estación El Viñedo.

De acuerdo a los trípticos entregados por la C.A Metro de Valencia, posterior a la inauguración de la obra, la puesta en marcha de la línea dos estaba prevista para el cuarto trimestre de 2011. Se proyectaba que para esa época del año estuvieran listas seis estaciones, pero a la fecha solo se han puesto operativas dos: Rafael Urdaneta y Francisco de Miranda. Quedan pendientes las estaciones Negra Hipólita en Los Sauces; Josefa Camejo, en El Viñedo; Girardot, en Majai; y Tacarigua en Guaparo.

Inauguración sin concluir

Muchas fueron las protestas que hicieron los ciudadanos para que el gobierno culminara el segundo tramo de la línea uno (llamado línea dos). En agosto de 2009 se creó la asociación civil “Un Millón de Amigos por el Metro de Valencia”, que presidía el ingeniero Guillermo Manosalva, a la cual se unió un grupo de personas preocupadas por el desarrollo de la ciudad.

Se tuvo que alzar la voz de protesta porque el proyecto no avanzaba al ritmo esperado. Aunado a ello, varios tramos de la avenida Bolívar permanecían cerrados y los comercios de la zona habían quebrado.

Fue el 28 de abril de 20015 cuando Nicolás Maduro vino a la ciudad a inaugurar las estaciones Rafael Urdaneta y Francisco de Miranda, que hoy en día están operativas, aunque todavía sin concluir del todo.

Maduro informó en esa oportunidad, que la inversión fue de más de  de mil 600 millones de dólares para mejorar el servicio y que beneficiaría a unos 30 mil usuarios diariamente.

 

 

También anunció en esa oportunidad que había aprobado recursos para la adquisición de 120 autobuses para fortalecer el sistema de transporte en la entidad. A la fecha la gente se pregunta ¿dónde están esos autobuses?.

De acuerdo a lo explicado por el ministro de Transporte Terrestre y Obras Públicas para la fecha, Haiman El Troudi, con esas dos nuevas estaciones se movilizarían más de 94 mil usuarios al día, pues se pondría a su disposición 120 vagones para conformar cinco trenes. El tiempo de espera entre un tren y otro estaba calculado en 8 minutos.

Cuatro años después, estas dos estaciones siguen esperando porque se concluyan los remates. En el techo se observan los pedazos de tela de colores que se pusieron el día de la inauguración, para esconder el hecho de que se estaba entregando la obra inconclusa.

Foto Jacinto Oliveros

En septiembre de 2013, el presidente de la C.A  Metro de Valencia, Víctor Moreno, convocó a representantes de la sociedad civil y de medios de comunicación, para dar la bienvenida a la topa Negra Hipólita (antes Beatriz), que llegaba a la estación Josefa Camejo en El Viñedo.

En esa oportunidad el funcionario informó que el equipo entraría en proceso de mantenimiento, por mes y medio, para comenzar en el 2014 su recorrido para perforar hasta la estación Majay.

Después de eso no hubo más información sobre el avance de la obra. Cuando se le preguntaba a Moreno, siempre decía que no estaba autorizado para informar. No obstante es evidente que la obra está completamente paralizada.

El despeje de varios tramos de la avenida Bolívar norte en mayor del año pasado por parte de la alcaldía, demuestra que la labor no se continuará, quién sabe por cuánto tiempo.

Foto Jacinto Oliveros

Auditoría

El ex presidente de Fedecámaras Carabobo, Carlos Luis González, sostiene que urge  la  realización de una auditoría  de lo que se ha hecho hasta el momento en el Metro de Valencia. Estima además que se debe hacer  contraloría al tramo que aún no se ha concluido.

Para el dirigente gremial la idea es determinar  las razones por las cuáles no han terminado los trabajos en las líneas operativas y el retraso en la ejecución del resto de la obra, que según la proyección llegará a Naguanagua. “Es imperante determinar si existe corrupción, malversación de los trabajos o contrataciones que no debieron realizarse”.

González sostuvo que esta revisión debe hacerse porque  se triplicaron los costos y no se han concluido los trabajos de algunas estaciones que están prestando servicio. Tampoco el resto de la obra.

Se deteriora el servicio

Desde su inauguración, el Metro de Valencia se ha caracterizado por prestar el mejor servicio de transporte masivo en la enticad. Hoy, su deterioro es evidente.

Atrás quedó el tiempo en que las escaleras mecánicas funcionaban en todas las estaciones, al igual que los ascensores. Este hecho representa una limitante para el uso del sistema por parte de personas con discapacidades físicas o de muy avanzada edad. Se pregunta a los trabajadores y responden que las escaleras están dañadas.

Anteriormente en todas las estaciones había personal pendiente de que las puertas cerraran debidamente y de atender a las necesidades de los usuarios. Ahora los pasajeros no consiguen a nadie que les pueda orientar en la parte baja del subterráneo.

Aumentan los usuarios

Pese a toda esta situación y al incremento del precio del pasaje en la superficie, cada día se incrementa más el número de usuarios que utiliza el sistema.

Ya no hay horas pico, pues en cualquier momento los vagones van repletos. Tratar de montarse sin recibir empujones es prácticamente imposible.

Foto archivo

En febrero de este año Edgar Alexander Morales, miembros del equipo de prensa de la compañía, aseguró que el sistema transportaba 300 mil usuarios mensuales. Ahora la jefa de oficina, Beatriz Alvarez, indicó que en septiembre la movilización fue de un millón 119 mil 253 pasajeros durante todo el mes de septiembre.

Según señaló Alvarez, desde la estación Monumental se trasladaron 332 mil 633; Las Ferias 30 mil 390; Palotal, 200 mil 620; Santa Rosa, 20 mil 691; Michelena 14 mil 985; Lara, 106 mil 181; Cedeño, 92 mil 729; Rafael Urdaneta, 15 mil 324; y Francisco de Miranda 163 mil 598.

Falta de personal

En agosto de este año se conoció la información según la cual unos 150 trabajadores habían renunciado al metro por recibir muy bajos sueldos. La presidenta de la empresa, Yolyemil Rodríguez, de inmediato desmintió la especie y aseguró que solo se habían ido 20 porque prefirieron trasladarse a la empresa privada. No obstante admitió que el personal gana salario mínimo más un 40 por ciento de aumento, según la escala salarial.

Pese a esta aclaratoria, algunos trabajadores aseguran que ciertamente se han ido muchos compañeros de labores por los bajos salarios que perciben, los cuales no les alcanzan para mucho. Esto ha traído como consecuencia que en reiteradas oportunidades algunas estaciones no presten servicio operativo, en detrimento de los usuarios.

El tiempo de espera entre un tren y otro, estimado en ocho minutos, se ha extendido a 20 minutos la mayoría de las veces. Pero el trato a las personas de la tercera edad es bueno y de hecho en la estación Monumental hacen cola aparte y son los primeros que ingresan al subterráneo. Ese trato es agradecido por los usuarios.

 

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