(Foto referencial)

Paralizados y sin la posibilidad de llevar sustento a sus hogares. Así es la dramática situación de los trabajadores del transporte público en Naguanagua, Carabobo, quienes se han visto en la necesidad de revender los repuestos de sus vehículos para intentar sobrevivir ante la aguda escasez de gasolina que, en medio de la pandemia de COVID-19, les impide laborar.

José Aguilar es uno de los afectados por la situación. “Estamos tratando de resolver con los repuestos que usaríamos para circular. Los estamos revendiendo para poder comer y llevar nuestras cositas a nuestros hogares. Así es que estamos haciendo la mayoría”, dijo.

Desde hace dos meses, cuando iniciaron las fallas en la distribución de gasolina en la entidad carabobeña, los tanques de las unidades de transporte están secos, mandando gasolina al carburador por gravedad. “No nos dan respuestas ni nos dicen a dónde podemos ir a surtir”, denunció Aguilar al exigir que se habilite una estación de servicio para ellos, como se hizo en Valencia.

En Naguanagua solo se mantienen operativas las unidades a gasoil: unas 150 aproximadamente, que solo cubren las avenidas principales del municipio. Las que cubren las rutas internas en lo profundo de las comunidades suelen ser las camionetas que usan gasolina, las cuales están paralizadas. “Ahora los pasajeros deben caminar mucho más”.

El transportista detalló que si les permiten abastecerse de combustible, se organizarán y aplicarán un plan de contingencia que les permita trabajar en grupos divididos por días, para no acaparar las paradas ya que, si salen todos juntos, serían muchos carros disponibles para la poca cantidad de usuarios que hay en la calle por las medidas de distanciamiento social.

En cuanto al pasaje, aseveró que no les alcanza para nada y que luchan para que la tarifa sea reajustada a 10 mil bolívares.

Por su parte Jackson Sandoval, de la Vivienda Rural de Bárbula, bajo los mismos argumentos que su compañero José pidió al gobernador Rafael Lacava y al alcalde Gustavo Gutiérrez que se les dé facilidad para surtir. “Tenemos dos meses sin poder llevar sustento a nuestras casas. Somos padres de familia y necesitamos el apoyo, porque tenemos que trabajar”.

Según su testimonio, hace una semana fueron a la estación de servicio habilitada en el sur de Valencia. Con la esperanza de equipar sus tanques, permanecieron allí desde tempranas horas de la mañana hasta las 11:00 p.m., pero solo pudieron surtir algunos apenas 15 litros y fueron desalojados “de mala manera” por los efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB).

“A media noche nos regresamos un carro halando a otro, sin comer. Solo habíamos tomando agua durante el día”, manifestó.

Ante el complejo panorama que enfrentan los transportistas, su exigencia es clara: “Que al menos nos surtan dos veces a la semana y nos permitan trabajar de forma interdiaria. Estamos desamparados, no es justo que se olviden que existimos”.




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